Los automovilistas que reciban una fotomulta en una ruta nacional tienen ahora un motivo adicional para revisar cuidadosamente la infracción antes de pagarla. La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) confirmó que encontró más de 150 radares que operaban sin autorización y detectó otras irregularidades en decenas de equipos habilitados, por lo que recomienda verificar la validez de las sanciones emitidas.
Según informó el organismo, quienes reciban una multa por exceso de velocidad deben comprobar primero si el radar que registró la infracción figura dentro del listado oficial de equipos autorizados para funcionar en rutas nacionales. Si el dispositivo no aparece en ese registro, el conductor puede presentar un descargo ante la jurisdicción que emitió la sanción argumentando que el radar carece de habilitación para labrar infracciones.
Además, la ANSV puso a disposición el correo electrónico dnci@seguridadvial.gob.ar para realizar consultas relacionadas con la situación de los equipos de fiscalización.
Cómo presentar un descargo
Cada provincia cuenta con sistemas propios para consultar infracciones y realizar reclamos. En el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, los conductores pueden ingresar al portal oficial de infracciones, validar su identidad y acceder al detalle de las multas registradas.
Si existen dudas sobre la legalidad del radar, la notificación o los plazos de la sanción, es posible efectuar un descargo administrativo. Entre las razones que pueden invocarse figuran la falta de notificación, la prescripción de la infracción o la utilización de un equipo no autorizado.
Los datos que una fotomulta debe incluir
Para que una infracción por radar tenga validez legal debe contener información precisa sobre el equipo utilizado. Entre otros requisitos, debe consignar marca, modelo, número de serie, homologación y calibración vigente del dispositivo.
También debe indicar con exactitud el lugar, fecha y hora de la supuesta infracción, la velocidad máxima permitida, la velocidad registrada por el radar y una imagen clara de la patente del vehículo. A ello se suman la identificación de la autoridad que confeccionó el acta, el juzgado competente y la correspondiente señalización previa del control de velocidad.
Un sistema bajo revisión
La ANSV sostiene que el objetivo del operativo es transparentar el sistema de fiscalización de velocidad y garantizar que los controles tengan una finalidad preventiva y de seguridad vial, evitando que se transformen únicamente en mecanismos de recaudación.
Mientras avanza la revisión de los equipos instalados en distintas rutas nacionales, la recomendación para los conductores es clara: antes de pagar una fotomulta, verificar que el radar que originó la sanción esté debidamente habilitado y que toda la documentación cumpla con los requisitos exigidos por la normativa vigente.
Más de 150 radares observados
La situación salió a la luz luego de un relevamiento realizado por la ANSV sobre unos 40.000 kilómetros de rutas nacionales. Durante la inspección se comprobó que 152 radares fijos funcionaban sin autorización para generar multas.
A la vez, de los 363 radares fijos que tenían habilitación vigente, 124 no fueron encontrados en el lugar para el cual habían sido autorizados. Frente a esa situación, el organismo intimó a las jurisdicciones responsables para que expliquen el estado operativo de esos equipos y advirtió que podría revocar las autorizaciones correspondientes.
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