Elon Musk, el hombre más rico del mundo y ahora el primer billonario de la historia, controla muchos negocios distintos.
Vehículos eléctricos. Implantes cerebrales. Túneles subterráneos. Una plataforma de redes sociales que antes se llamaba Twitter. Y un fabricante de cohetes que esta semana debutó en Wall Street.
Con el tiempo, cada vez más de estas iniciativas han terminado bajo el mismo techo. Musk fusionó SpaceX -que salió a bolsa el viernes- con su empresa de inteligencia artificial xAI a principios de este año. Pero hoy todavía mantiene el cargo de director ejecutivo en varias corporaciones, además de otros diversos títulos ejecutivos o participaciones de propiedad.
Musk es director ejecutivo de SpaceX, que fundó en 2002. La empresa ha crecido mucho más allá de los cohetes. Es propietaria del servicio de comunicaciones satelitales Starlink, una gran fuente de efectivo para la compañía que generó 4.400 millones de dólares en ingresos operativos el año pasado. SpaceX también alberga la plataforma de redes sociales X, antes conocida como Twitter, que Musk compró por 44.000 millones de dólares en 2022 y colocó bajo xAI, el fabricante del chatbot Grok.
Tanto xAI como X pierden dinero (el negocio de IA perdió 6.400 millones de dólares en operaciones el año pasado). Aun así, SpaceX —que perdió 2.600 millones de dólares en total por operaciones el año pasado— logró generar suficiente entusiasmo en el mercado como para debutar el viernes con la mayor oferta pública inicial de la historia, cerrando apenas por debajo de 161 dólares por acción, o un valor total de mercado de 2,1 billones de dólares.
Musk también es director ejecutivo de Tesla, un cargo que ha ocupado en el fabricante de autos eléctricos desde 2008.
También lleva cerca de una década en el negocio de la energía solar con su compra de SolarCity, que fue fundada por Musk y dos de sus primos. Tesla salió a bolsa en 2010 y luego se unió al club del billón de dólares en el S&P 500. Su capitalización de mercado actualmente ronda los 1,5 billones de dólares.
Musk también ostenta el título de director ejecutivo en Neuralink, una empresa de interfaz cerebro-computadora que cofundó en 2016.
Neuralink es uno de muchos grupos que trabajan para conectar el sistema nervioso humano con máquinas.
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