La Fundación de Ayuda al Niño con el Corazón Enfermo (Fundacore), una institución que durante doce años ha sido el motor de la terapia intensiva cardiovascular del Hospital de Niños, atraviesa hoy un momento crítico. La organización enfrenta una situación edilicia “muy grave” que pone en jaque su capacidad operativa para seguir asistiendo a los pacientes pediátricos.
La presidenta de la entidad, Pamela Bonac, reveló la gravedad de la situación en su sede de Diagonal 80 y 116. La precariedad del edificio alcanzó un punto alarmante cuando un pedazo de techo se desprendió y cayó a solo medio metro de una de las voluntarias. Este deterioro físico no es solo un peligro para quienes trabajan allí, sino que afecta directamente la misión solidaria de la fundación.
Debido a las limitaciones del espacio físico, el procesamiento del material reciclable se ha ralentizado considerablemente.
“Con el espacio físico no se está produciendo demasiado, entonces estamos lentos con la recaudación y las ventas”, explicó Bonac.
Actualmente, la fundación tiene acumulados unos 5.000 kilos de tapitas pendientes de procesar, un retraso que impacta de lleno en los ingresos necesarios para el hospital.
La falta de fondos ya está mostrando sus consecuencias más dolorosas. Bonac confesó que recientemente tuvo que postergar la compra de estufas solicitadas por los médicos debido a la falta de liquidez. “Llegó un momento que no sabemos de dónde sacar la plata”, señaló, explicando que deben esperar a concretar la venta de aluminio para poder adquirir estos insumos básicos para combatir el frío en el hospital.
La entidad tiene diversos puntos de recolección que pueden consultarse en las redes sociales (Instagram: @fundacoreLP), se informó desde Fundacore.
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