Junio comenzó con una nueva ronda de aumentos y el transporte público volvió a ubicarse entre los servicios con mayores ajustes. Desde hoy, los colectivos que circulan por La Plata, Berisso y Ensenada cuestan un 4,8% más caros, una actualización que eleva el boleto mínimo de $1.054,85 a $1.106,07 y lleva la tarifa máxima de $1.811,26 a $1.899,22.
La suba llega en un contexto en el que muchas familias continúan revisando gastos para llegar a fin de mes. En ese escenario, el transporte aparece como uno de los rubros que más preocupa a quienes dependen del colectivo para trabajar, estudiar o realizar actividades cotidianas.
Durante una recorrida realizada por EL DÍA, los pasajeros coincidieron en que cada incremento obliga a reorganizar presupuestos y, en algunos casos, buscar alternativas para reducir la cantidad de viajes pagos.
“Hace unos tres meses mi marido empezó a ir algunas veces en bicicleta al trabajo. Sale a las seis de la mañana y vuelve cerca de las ocho de la noche. Llega agotado, pero cuesta mucho pagar los viajes”
Erica Cuenca
Vecina de Los Olmos
Sonia Giovanne, jubilada y usuaria de la línea 225, reconoció que el impacto en su economía es menor gracias al descuento que recibe por su condición previsional. Sin embargo, advirtió que la situación es diferente para quienes utilizan el servicio a diario. “Yo viajo tres o cuatro veces por semana y tengo una ayuda porque soy jubilada, pero está caro. Veo gente que viene todos los días a trabajar desde lejos y se les hace un montón”, señaló.
Para muchas familias, el gasto se multiplica cuando más de un integrante necesita trasladarse diariamente. Es el caso de Erica Cuenca, vecina de la zona de Olmos, cuyo marido trabaja en Punta Lara y debe combinar distintos recorridos. “No llevo la cuenta exacta, pero debe gastar entre 2.500 y 3.000 pesos por día. Está complicado porque no hay mucho trabajo y todo cuesta más”, contó.
La situación llevó al trabajador a buscar soluciones alternativas. “Hace unos tres meses empezó a ir algunas veces en bicicleta. Sale a las seis de la mañana y vuelve cerca de las ocho de la noche. Llega agotado, pero cuesta mucho pagar todos los viajes”, relató.
“Con el boleto universitario me alcanza para cubrir todo el mes, pero si tuviera que pagarlo de mi bolsillo serían unos 13 mil pesos por semana”
Elizabeta Fracaro
Estudiante de la UNLP
Entre los estudiantes, el boleto universitario aparece como una herramienta fundamental para sostener la cursada. Martina Sato, alumna de las facultades de Económicas y Humanidades, aseguró que el costo del transporte es una preocupación. “Se vuelve complicado sostener el mes si no tenes el boleto porque también se le suman otros gastos como fotocopias, apuntes y materiales”, explicó. Y agregó: “Es una ventaja enorme porque no usás el colectivo solamente para ir a cursar. También tenés que trasladarte para hacer trabajos prácticos o investigaciones”.
Una experiencia similar relató Elizabeta Fracaro, estudiante de Ciencias Económicas. “Me alcanza para cubrir todo el mes, pero si tuviera que pagarlo de mi bolsillo serían unos 13 mil pesos por semana”, calculó.
Mientras el boleto continúa actualizándose de manera periódica, entre los usuarios crece la sensación de que cada incremento termina acumulándose sobre una economía doméstica que ya viene exigida.
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