Según datos de la Cámara de Administradores de Consorcios de La Plata, el incremento en los salarios de los encargados y los servicios de limpieza impactará directamente en las liquidaciones de junio. Se estima que el costo de mantenimiento para un departamento de tres dormitorios superará los 230 mil pesos, en un contexto donde la morosidad se sostiene en un 20% promedio.
Vivir en los edificios del casco urbano de La Plata se ha vuelto un desafío económico creciente. La inflación no da tregua y uno de los rubros que más preocupa a los platenses es el de las expensas, que se prepara para un nuevo salto en el mes de junio. Esta vez, el motor principal del incremento es el ajuste en los costos operativos fijos, fundamentalmente los salarios del personal de los edificios y los abonos de empresas tercerizadas.
De acuerdo con la información proporcionada por la Cámara de Administradores de Consorcios de La Plata, el factor determinante para este mes es el aumento del 4 por ciento en el sueldo de los encargados de edificios.
En la estructura de costos de un consorcio, el salario del personal suele representar entre el 50% y el 70% del gasto total, por lo cual cualquier variación en este ítem se traslada de manera casi automática al valor final que los propietarios e inquilinos encuentran en sus boletas.
No es el único rubro en alza. Las empresas de limpieza, que prestan servicios en muchos edificios que han optado por prescindir de un encargado con vivienda, también han aplicado incrementos en una proporción similar.
Este fenómeno genera una presión constante sobre la administración de los recursos comunes, obligando a reajustar las cuotas mes a mes para evitar el desfinanciamiento de las torres.
Si se analiza el comportamiento de las expensas en La Plata durante lo que va del año, se observa una curva ascendente sostenida. Durante los meses de enero a abril, los valores se incrementaron a un promedio del 2,5 por ciento mensual. Sin embargo, en mayo, la aceleración fue más marcada, alcanzando un 2,8 por ciento. Con los nuevos ajustes de junio, se espera que el impacto sea aún más sensible para el bolsillo de los vecinos.
Las proyecciones para el mes en curso son alarmantes, especialmente para las familias que habitan unidades de mayor tamaño. Según los relevamientos de las administraciones locales, los valores promedio esperados para junio son los siguientes:
Un dormitorio: las unidades más pequeñas, buscadas mayoritariamente por estudiantes y jóvenes profesionales, tendrían un costo promedio de 105.000 pesos.
Dos dormitorios: para una vivienda tipo familiar, el valor se ubicaría en torno a los 160.000 pesos.
Tres dormitorios: en el caso de los departamentos más amplios, las expensas escalarían hasta un promedio de 235.000 pesos.
Estas cifras son valores “base” que pueden variar significativamente dependiendo de los servicios adicionales que ofrezca cada edificio, tales como seguridad las 24 horas, mantenimiento de ascensores, limpieza de tanques o servicios de calefacción central.
EL FANTASMA DE LA MOROSIDAD
Uno de los datos más preocupantes que arroja el panorama actual es el nivel de morosidad, que en la ciudad de La Plata ya promedia el 20 por ciento. Esta situación genera un círculo vicioso peligroso: ante la falta de pago de un grupo de copropietarios, el administrador debe redistribuir los costos fijos entre quienes sí pagan, o bien, postergar arreglos de infraestructura básicos, lo que termina degradando el valor de la propiedad y la calidad de vida en el edificio.
La “cuota extra” que genera la morosidad es, en la práctica, un recargo invisible para el vecino cumplidor. En muchos consorcios platenses, el debate en las asambleas ya no gira en torno a mejoras estéticas o nuevos servicios, sino a cómo garantizar el pago de la luz de los espacios comunes y los haberes del personal para evitar juicios laborales o cortes de servicios.
El escenario para lo que resta del año en La Plata no parece ofrecer alivio. Mientras los costos de los insumos (productos de limpieza, repuestos para ascensores, honorarios profesionales) sigan la inercia inflacionaria, las expensas continuarán su ritmo de ajuste. Para los inquilinos, este gasto ya representa una porción del presupuesto que, en muchos casos, compite directamente con el valor del alquiler, alterando la ecuación económica de alquilar en el centro de la ciudad.
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