El mercado inmobiliario de La Plata y su región de influencia viene analizando nuevas modalidades de negociación, impulsado por el repunte y los números positivos que exhibe la actividad agropecuaria, tanto en la Provincia, como en buena parte de la tierra productiva del país. En este escenario de mayor liquidez para el sector del agro y la carne, por casos, empieza a evaluarse en el ámbito local una alternativa de adquisición de propiedades que, si bien no es la más corriente, se presenta como una opción atractiva para determinados perfiles: el pago en especie.
Esta modalidad permite a los productores canalizar el fruto de su esfuerzo directamente en bienes raíces, transformando la inversión en ladrillos en un refugio de valor seguro ante los vaivenes de la economía.
A nivel nacional, se refleja que el denominado “agrocanje” o canje de granos por inmuebles es una herramienta que viene consolidándose en el interior del país y el mercado de la capital federal y el Gran Buenos Aires. Ahora, asoma como una posibilidad en los escritorios de las firmas platenses.
El mecanismo genérico de este sistema es directo: facilita a los productores la compra de departamentos, casas o lotes entregando toneladas de granos —principalmente soja, maíz y trigo— como parte de pago. Involucrar estos activos es viable siempre y cuando al vendedor le interese lo que la otra parte ofrece como forma de pago. En estas transacciones, el valor de la propiedad, que se pacta en dólares, se congela a un equivalente en cereal de acuerdo con la cotización del mercado del momento en que se cierra el acuerdo.
Sin retención, ni IVA
El principal beneficio para el productor agropecuario radica en la optimización fiscal, ya que al estructurarse de esta manera, la operación no sufre retenciones de IVA ni del impuesto a las ganancias.
Esta alternativa evita un triple movimiento que suele restar rentabilidad al productor: vender la cosecha, pagar las cargas tributarias, salir a comprar dólares en el mercado financiero y, recién ahí, invertirlos en una propiedad.
En inmobiliarias de la Región coinciden en que por el momento hay consultas informales y análisis de factibilidad, pero todavía no se concretaron las operaciones bajo este formato estricto de granos, por ejemplo. La expectativa como opción de negocios es válida debido al fuerte vínculo que la ciudad mantiene con las zonas productivas vecinas, se indicó en uno de los estudios consultado.
Asimismo, según se explica en el sector inmobiliario, la flexibilización de las operaciones no se limita exclusivamente al sector cerealero, ya que también se presenta la opción de involucrar otros bienes como parte de pago.
Entre esos activos aparecen los vehículos e incluso el ganado. Se destaca en ese sentido que todo lo que sea mensurable puede ser incorporado a una permuta o pago parcial, siempre y cuando haya algún interesado en la operación de compraventa para recibir ese activo específico e integrarlo a su patrimonio.
Paso a paso
Al analizar el procedimiento formal sobre cómo se avanza administrativamente cuando un comprador ofrece un vehículo o hacienda en especie, la martillera pública Gisela Agostinelli, titular de la firma “Agostinelli Propiedades”, detalló los pasos clave para dotar de seguridad jurídica a la transacción: “Primero se realiza la cotización de lo que ofrece en especie el comprador, se le traslada la propuesta al vendedor y en el caso de que sea positivo se sigue con la operación describiendo en el boleto las condiciones de esta compra venta, luego en el momento de la escrituración se recibirá en cambio de la totalidad del dinero, parte de este más la documentación necesaria en el caso que sea un vehículo. Al vendedor se le pide la documentación necesaria para la inscripción del vehículo en el Registro del Automotor correspondiente”.
De este modo, la minuciosidad en el boleto de compraventa se transforma en el instrumento legal fundamental donde quedan asentadas las condiciones de la operación. En el caso específico de los rodados, los profesionales matriculados de la ciudad se encargan de verificar la documentación necesaria para la posterior inscripción en el registro correspondiente, garantizando que el propietario del inmueble reciba un activo completamente en regla en el mismo acto en que se realiza la escrituración.
La aparición de estas alternativas en el mercado platense expone la capacidad del sector para ofrecer variantes a las necesidades de los distintos perfiles de inversores.
Con el agrocanje y la permuta de bienes como opciones viables sobre la mesa, el superávit de la campaña del campo encuentra un puente directo hacia la consolidación inmobiliaria urbana, permitiendo que la producción de la tierra se traduzca de forma segura en metros cuadrados.
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