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Patricio Quevedo

Por Redacción

Hondo pesar causó en la Ciudad el fallecimiento, a los 81 años, de Patricio “Paddy” Quevedo.

Nacido en La Plata, hijo de Rodolfo Quevedo y María del Carmen Bent, heredó su apodo de las raíces irlandesas de su madre, quien también bautizó a su hermano mayor, Rodolfo, como “Ralphy”. Criado en 1 y 56, frente a la cancha de Estudiantes, el club albirrojo fue como el patio de su casa y la cuna de su amor incondicional por la institución. Alumno del Colegio San Luis, llegó a estudiar abogacía (como su padre) y trabajó en el Poder Judicial. Sin embargo, con el apoyo de su familia, abrazó su verdadera vocación: el tenis profesional.

Su juego lo llevó al Top 5 del ranking nacional. Además, fue campeón platense durante 23 años e integró el equipo nacional de Copa Davis.

Su faceta como formador fue igual de brillante en Universitario, en las históricas canchas junto al Pabellón Demo y en el Country de City Bell. Distinguido como Personalidad Destacada del Deporte Platense en 2023, su vigencia era tal que continuaba enseñando a alumnos de todas las edades como su gran “cable a tierra”.

Formó una familia tras casarse en 1982 con Patricia Boedo (en la iglesia de Betharram), a quien había conocido en el Jockey Club de Punta Lara. Fruto de ese amor nacieron sus cuatro hijos: Milagros, Patricio, Ignacio y Consuelo, quienes le dieron tres nietos (Clara, fallecida de bebé; Lola, y Álvaro), con un cuarto en camino, además de cuatro nietos del corazón (Agustina, Valentino, Ámbar y Thiago).

“Paddy” se destacó por ser un hombre de bien, educado, generoso con sus conocimientos y portador de un carisma inigualable. Su hogar, bautizado “Los Patricios” pero apodado “La colonia Quevedo” en verano, era un espacio de puertas abiertas donde compartía largas tardes de mate o asados repletos de anécdotas que cautivaban a grandes y jóvenes por igual. Amante de las extensas vacaciones en San Bernardo, disfrutaba de hobbys sencillos como quemar las hojas secas del jardín y mirar automovilismo, alimentando el secreto deseo de juventud de haber sido piloto de Fórmula 1.

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