Los ruidos molestos no le dan pausa a los vecinos de la plaza Malvinas, de 19 entre 50 y 54. Festejos, motociclistas con escapes liberados, reuniones nocturnas, un combo que le impide descansar a la gente que vive en los alrededores del espacio verde.
Este mes comenzó con todo. En los primeros días de junio, la parcialidad de Gimnasia celebró el aniversario del club en 19 y 54 y durante toda la madrugada los vecinos, aseguran, estuvieron a los saltos en sus habitaciones.
Bombas de estruendo, música a todo volumen, griterio constante, bailes y un sin fin de actividades que desconcertó a los vecinos de los alrededores del predio. Luego las motos y la música a todo volúmen siguieron el fin de semana y el descanso se postergó por enésima vez.
Muchos describen a la zona de la plaza Malvinas como el escenario principal de los ruidos molestos, convertida los fines de semana en una suerte de capital vitalicia de ruidosas caravanas de motoqueros.
Pero ese escenario también se repite en en numerosos barrios de la Ciudad.
Las reiteradas quejas vecinales se ven acompañadas por los también recurrentes comunicados del Colegio de Fonoaudiólogos, que viene alertando desde hace años acerca de que los niveles de ruido en la Región “no se adaptan a lo que la Organización Mundial de la Salud establece como ciudad saludable”.
Según el parámetro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en horario vespertino los ruidos deberían rondar los 45 decibeles (DB), pero las mediciones realizadas en la zona de plaza Malvinas dieron como resultado un ruido base general de 70 DB. Durante las noches ruidosas, ese registro se eleva más, con graves perjuicios para la salud de la gente.
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