La presencia de gavilanes en La Plata es moneda corriente y es común que al sentirse amenazadas ataquen a personas y animales. Años atrás estas aves rapaces marcaron territorio en la zona de la Terminal de Ómnibus, en donde vecinos manifestaron preocupación por las arremetidas que sufrieron ellos y sus mascotas de forma imprevista mientras caminaban por la calle.
Pero con el tiempo, esta especie conocida popularmente como "aguilucho" y cuyo territorio solían ser los descampados o las áreas suburbanas, en donde suelen alimentarse de roedores e insectos, fue acentuando su presencia en distintos puntos del casco histórico de la Ciudad. En ocasiones los expertos señalaron que encuentran en árboles y edificios lugares propicios para guarecerse y alimentarse por ejemplo de ratones y ratas que pueden encontrar en la vía pública. En ese sentido funcionan como un plaguicida y pueden ser grandes aliados de los vecinos. Sin embargo, cuando sienten que su zona es invadida pueden responder con ataques y causar algunas heridas de baja a mediana gravedad.
Esta situación es la que padeció esta semana un joven de la zona de Plaza Belgrano, quien fue atacado por detrás en la parte del cuello mientras caminaba por la vereda y miraba su celular. El chico se mostró sorprendido ya que en ningún momento divisó al animal, que lo alcanzó con absoluto sigilo y con las garras le laceró levemente la parte del cuello. A raíz de lo sucedido, el vecino advirtió a otras personas que se encontraban con niños en la plaza sobre el comportamiento defensivo del animal.
Para entender por qué estas aves mudaron su vigilancia a las zonas más transitadas de la Ciudad, es fundamental la mirada técnica. Diego Balducci, veterinario y exdirector del zoológico de La Plata, explica este nuevo mapa de convivencia urbana: “Hay muchos gavilanes mixtos en la Ciudad y en particular en el Bosque. Se comen las ratas principalmente. En Plaza Moreno y el Palacio Municipal hay nidos en los pinos”, describió.
No son los únicos interesados en la fauna de la Ciudad, pero hay lugar para todos: “Crearon un nicho ecológico en dónde pueden convivir con otras especies de aves rapaces más grandes, como los caranchos. Ellos se alimentan de especies más chicas como lauchas, ratones, lagartijas y pequeños roedores que muchos son plagas en nuestra ciudad y muy difícil de controlar. Son una forma natural de control sanitario contra los roedores”, concluyó el especialista.
SUSCRIBITE a esta promo especial