La basura siempre ha sido motivo de polémica en distintos puntos de la Ciudad. Pero en Altos de San Lorenzo, el conflicto ya lleva dos años de reclamos, acusaciones cruzadas y una situación que, según los vecinos, se volvió insostenible. En la zona de 77 entre 19 y 21, residentes de un barrio semicerrado aseguran que la falta de respuestas municipales los dejó sin canastos ni contenedores para arrojar residuos, mientras que otros frentistas denuncian acumulación de basura en una plaza recuperada y reclaman mayores controles y limpieza.
Días atrás, vecinos del sector habían manifestado su preocupación por la presencia constante de bolsas de basura en el espacio verde y apuntaban contra residentes de barrios semicerrados cercanos por arrojar allí los residuos. El reclamo tomó fuerza especialmente porque el lugar había sido reacondicionado recientemente mediante trabajos comunitarios para recuperar un sector que durante años funcionó como basural.
Sin embargo, quienes viven dentro de los complejos sostienen que la situación tiene otro trasfondo y aseguran que el problema comenzó cuando retiraron los canastos donde dejaban los residuos para la recolección.
“Nosotros no tenemos dónde tirar la basura. Antes había cuatro canastos puestos por el consorcio, uno en cada esquina, y un día los sacaron. Desde entonces nadie nos dio una solución”, explicó Claudia Peralta, vecina del barrio semicerrado.
Los residentes remarcan que el problema no pasa por la recolección, sino por la falta de un punto fijo de descarte. “La basura se junta porque no hay un lugar donde dejarla. El camión pasa a la mañana y a la noche, pero el problema es dónde ponemos las bolsas hasta que llegue”, señalaron.
También explicaron que el ingreso de los camiones al interior del complejo no resulta viable debido a la estructura del predio. “No es un country, es un PH. El camión no puede entrar porque rompe los portones y además esto funciona como si fuera el patio de una casa. Los vecinos de adentro necesitan sacar la basura afuera para que después la recojan”, sostuvo Celia González, otra frentista.
En ese sentido, aseguraron que en distintas oportunidades intentaron resolver el problema por cuenta propia, aunque sin éxito. “Volvimos a poner canastos de nuestro bolsillo, pero se los robaban o los quemaban. También hubo un contenedor grande y lo terminaron sacando porque venía gente de otros lados a tirar basura”, relataron.
Según denunciaron, la acumulación de residuos no corresponde únicamente a vecinos del barrio semicerrado. “Paran autos, bajan bolsas, tiran chapas o restos de limpieza. Vienen de otras cuadras y dejan basura acá”, afirmaron.
Mientras tanto, quienes viven frente a la plaza continúan reclamando una solución urgente por las consecuencias sanitarias y ambientales que genera la acumulación de residuos. El malestar creció especialmente porque el espacio verde había sido recuperado tiempo atrás mediante tareas impulsadas por los propios vecinos, quienes limpiaron el lugar y reacondicionaron el sector. Sin embargo, con el correr de los meses, la presencia de residuos volvió a convertirse en un problema recurrente.
“Si hubiera un contenedor grande, el problema se termina”, coincidieron vecinos del barrio semicerrado, quienes además remarcaron que el reclamo apunta a obtener una solución definitiva.
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