La creciente desprotección en las calles del centro platense volvió a quedar en el centro de la escena tras el desesperado reclamo de un grupo de vecinos que denuncia vivir en un estado de alerta constante. En esta oportunidad, los habitantes de la calle 55 entre 7 y 8 alzaron la voz para visibilizar una preocupante situación de convivencia urbana, marcada por el consumo de estupefacientes en la vía pública, ruidos molestos y episodios sistemáticos de violencia de género.
“Tengo una mezcla de sorpresa e indignación, no puedo creer que nadie hable en las noticias sobre la terrible situación de los vecinos de la calle 55 entre 7 y 8”, relató con profunda angustia una vecina de la cuadra, exponiendo el silencio que rodea a una problemática que ya arrastra varios meses en el corazón de la ciudad.
La denuncia más severa apunta directamente a la pérdida de tranquilidad y seguridad en los accesos a las viviendas particulares, un espacio que tradicionalmente se consideraba de resguardo y que hoy se transformó en un foco de hostigamiento.
“Una como mujer pensaría que al estar llegando a la puerta de su hogar es el momento más seguro, desgraciadamente para nosotras no. La puerta de nuestro edificio está plagada de hombres que consumen alcohol, marihuana, entre otras drogas… no solo eso sino que también tienen el tupé de ejercer acoso callejero y ni hablar el ruido que generan compitiendo con las motos”, detalló la damnificada respecto a las conductas intimidatorias que deben tolerar a diario.
La situación llegó a un límite intolerable el último fin de semana, cuando la violencia machista afectó a personas ajenas al complejo habitacional. “Lo que me llevó al punto de quiebre fue que invité a una amiga a cenar y recibió acoso de parte de ellos. Llamamos a la policía pero nada pasó”, lamentó la mujer, evidenciando la inacción de las fuerzas de seguridad ante los llamados de emergencia.
Según explicaron los vecinos de la cuadra, esta situación no es nueva en la zona, sino que representa el desplazamiento de un foco que previamente afectaba a las calles linderas y que las autoridades operativas no supieron resolver de fondo. “Hace casi un año que ya estamos con esta situación. Hablamos con unos vecinos de calle 55 y 9. Antes ellos estaban ahí y les costó años tener paz en su esquina, la policía no hizo mucho solo los trasladó hacia calle 8”, denunciaron, criticando las soluciones paliativas que implementan las cuadrillas policiales.
Frente a la falta de respuestas oficiales, los propietarios e inquilinos comenzaron a modificar sus hábitos y la infraestructura de sus ingresos para intentar frenar las intrusiones. “El edificio vecino al mío incluso tenía una entrada divina y están haciendo un portón porque ellos se meten a consumir ahí. También es increíble lo sucio que dejan el espacio arruinando la estética del centro de la ciudad”, agregaron. "
La comunidad afectada insiste en que las denuncias telefónicas tanto al 911 como a las líneas de control urbano local no han generado modificaciones sustanciales en el patrullaje ni en el ordenamiento del espacio público, permitiendo que la tensión vecinal escale semana a semana.
“Llamamos a la policía, llamamos al control vecinal… estamos hartos de esta situación pero solo sigue escalando. A lo que yo me pregunto… ¿qué tiene que pasar para que le den importancia? ¿Qué tiene que pasar para que le den visibilidad? Estamos verdaderamente muy tristes y desesperados”, concluyeron con firmeza.
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