Austria, próximo rival de Argentina, también arrancó con el pie derecho su participación mundialista al derrotar 3 a 1 a Jordania, en el San Francisco Bay Area Stadium.
El equipo europeo, que volvió a una Copa del Mundo tras 28 años de ausencia, logró sacar adelante un partido incómodo ante un rival debutante, pero atrevido, intenso y más competitivo de lo esperado.
El conjunto dirigido por Ralf Rangnick intentó imponer condiciones desde la presión alta, la circulación en campo rival y la jerarquía de sus volantes, aunque Jordania no se achicó nunca.
El seleccionado asiático arrancó con decisión, lastimó cada vez que pudo correr a espaldas de la defensa austríaca y avisó temprano con una llegada clara de Ehsan Haddad.
Austria encontró aire en el momento justo, cuando el partido empezaba a tornarse incómodo: a los 20, Romano Schmid recibió fuera del área y sacó un derechazo formidable para clavar el 1 a 0.
En el complemento llegó el golpe histórico para los jordanos: a los 5 minutos, Ali Olwan encaró con potencia, encontró espacio y definió con un remate cruzado que dio en el palo y se metió para el 1 a 1, el primer gol de Jordania en la historia de los Mundiales.
El partido se quebró definitivamente en una pelota parada: después de un córner ejecutado por Stefan Posch, Yazan Al-Arab terminó desviando la pelota contra su propio arco y Austria recuperó la ventaja cuando Jordania todavía parecía tener fuerzas para pelear el resultado.
Ya en el descuento, con Jordania lanzada en busca del empate y Austria defendiendo más cerca de su arco, el equipo europeo encontró espacios para liquidarlo: tras una revisión del VAR por una mano en el área, Arnautovic cambió penal por gol y selló el 3 a 1.
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