El MetLife Stadium se vistió de gala para el estreno del Grupo I del Mundial 2026: Francia venció 3-1 a Senegal en un partido electrizante que consagró, una vez más, la figura de un futbolista de otra época: Kylian Mbappé. Con un doblete antológico, el nuevo astro del Real Madrid rompió récords históricos y rescató a unos Bleus que sufrieron más de la cuenta ante el poderío físico y táctico del subcampeón africano.
El partido no fue sencillo para Francia, pero las grandes potencias encuentran soluciones cuando sus estrellas frotan la lámpara. Con sus dos anotaciones en suelo neoyorquino, el capitán galo alcanzó hitos que redefinen su legado a los 27 años: es el máximo artillero histórico de Francia: Con su doblete llegó a las 58 goles con la camiseta de su país y superó de forma definitiva la marca de Olivier Giroud para quedar en la cima absoluta del fútbol francés.
Además, en apenas el partido inaugural de su tercera Copa del Mundo, el delantero alcanzó los 14 goles en mundiales y quedó a solo dos festejos de igualar el récord histórico del alemán Miroslav Klose (16 goles), una cifra que parece destinada a caer en esta misma edición.
Cuando el partido agonizaba y los nervios estaban a flor de piel, Kylian Mbappé selló el triunfo al minuto 52 con un fierrazo descomunal desde fuera del área grande, dejando sin opciones la estirada del arquero rival.
Senegal resistió en el primer tiempo
Durante los primeros 45 minutos, el planteo del técnico Didier Deschamps chocó de frente contra una muralla vestida de verde. Senegal, liderado en el campo por la jerarquía de Sadio Mané, plantó cara con una propuesta valiente y transiciones verticales que pusieron en aprietos a la zaga central francesa.El arquero Édouard Mendy se erigió como la gran figura de la primera mitad. Con intervenciones solventes y reflejos felinos, ahogó el grito de gol francés en un par de ocasiones claras, permitiendo que los Leones de la Teranga soñaran con repetir la hazaña histórica del Mundial 2002.
Francia tenía el balón, pero carecía de la claridad necesaria para dañar el área africana. La paridad se quebró gracias a la insistencia y al desgaste físico. Tras el desahogo del primer gol de Mbappé, Deschamps movió el banco para refrescar el ataque. La apuesta dio sus frutos al rato el joven Bradley Barcola aprovechó una desatención defensiva para firmar el 2-0 parcial, un golpe que parecía letal para las aspiraciones senegalesas.
Sin embargo, el orgullo del finalista de la última Copa de África transformó los minutos finales en un drama absoluto: al minuto 49 Ibrahim Mbaye pescó un balón en el área y anotó el descuento, encendiendo las alarmas francesas. Pero de inmediato Mbappé tomó las riendas y sacó el derechazo exterior definitivo para estampar el 3-1 y apagar el incendio.
El futuro del grupo se define el lunes
El triunfo le dio aire y tranquilidad a una Francia que, pese a las dudas futbolísticas, demuestra que su jerarquía individual es capaz de ganar partidos por peso propio. El próximo lunes, los comandados por Deschamps viajarán a Filadelfia para medirse ante Irak, buscando sellar su boleto a la siguiente ronda.
Por su parte, Senegal se marcha de Nueva York con las manos vacías pero con las sensaciones de un equipo grande. Su permanencia en el Mundial se definirá el mismo lunes en este mismo MetLife Stadium -sede de la gran final del 19 de julio-, cuando se enfrente a la Noruega de Erling Haaland. Un duelo de titanes donde perder significará prácticamente armar las valijas de regreso a casa.
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