Listo, ahora a pensar en el Mundial. No hay más temor por lesiones ni malos tragos. Se acabó la tediosa previa mundialista: la Selección derrotó 3-0 a Islandia en Alabama y a partir de entonces solo pensará en su debut, dentro de una semana, ante Argelia. Todo redondo en una noche que pasó del agua al calor. Y la frutilla del postre fue el gol de Lionel Messi de penal para seguir batiendo récords.
Luego de pasar un susto muy grande porque en una contra Islandia encontró mal parada a la defensa de Argentina y el delantero Elersson se erró un gol increíble debajo del arco, ante la mirada de Gero Rulli y Facundo Medina, llegó el tanto de la Selección.
Iban 7 minutos y el partido se presentaba muy ordinario al punto que nadie se animaba ni podía sacar la pelota del área de Islandia. Parecía una situación casi de fútbol amateur y como en un intercountry los jugadores luchaban por la pelota pero con poca decisión. Entonces el Colo Barco le pegó un buen zurdazo casi desde la puerta del área y anotó el 1-0 cuando no había pasado mucho, sino más bien poco y nada. Y ese poco había sido una situación muy clara para los europeos.
Messi entró a los 25 minutos y dio el pase del penal a Lautaro y luego lo anotó él mismo
Lo que siguió del primer tiempo fue la pausa de rehidratación a la que lamentablemente tendremos que acostumbrarnos porque llegó para quedarse un tiempo y poco más de la Selección, que no manejó la pelota con continuidad y tuvo algunas buenas intenciones de Nico Paz, casi nada de Lo Celso y buenas combinaciones del Flaco López, que retrocedió para iniciar el juego como indica el manual del número “9” de hoy en día. Pero quedó claro que era un equipo improvisado y que al tratarse de un amistoso a una semana del debut ninguno se quiso arriesgar más de la cuenta salvo el lateral Giay, que al no estar convocado dejó la piel en la cancha para ver si podía llamar un poco la atención.
Si habrá sido aburrido ese primer tiempo que los hinchas, una multitud que colmó el estadio en Alabama para marcar un récord, empezó a hacer la “ola”, otro factor que tendrá este Mundial en un país que de fútbol y su cultura se sabe poco y nada. Fue un show al que los hinchas van a pasarla bien sin importar demasiado que está sucediendo adentro de la cancha.
Además los hinchas explotaban de euforia cada vez que desde las pantalla se mostraba a Leo Messi, sentado en el banco de los suplentes junto a su compañero y amigo Rodrigo De Paul, a esta altura además su guardaespaldas.
“Una piedra en el zapato”, había definido Scaloni a este amistoso, tan pegado al inicio del Mundial y justo para un plantel que llegó con lo justo en varios de sus jugadores. Está claro que nadie lo quiso jugar por temor a una lesión.
Para jugar el segundo tiempo Lionel Scaloni armó un mediocampo más armónico con los tres titulares: Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul. Entonces la Selección pudo manejar la pelota como indica la diferencia abismal de planteles que existe entre un seleccionado y el otro.
Con el ingreso de los titulares la Selección tuvo un juego más serio y no perdonó
Tuvo, entonces, dos chances muy claras para aumentar el resultado. Ambas se generaron por la derecha, primero con un desborde y pase de Nico Paz que no pudo Lautaro y luego del delantero del Inter que cedió para Mac Allister, que definió al palo (literal). Por eso la Selección siguió transitando un partido con la incógnita y la ansiedad de no poder definirlo.
La Selección esperó por Lionel Messi para liquidar el partido. Entró a los 25 minutos y a los 120 segundos le dio un pase a Lautaro Martínez para el gol. Pero no lo hizo, sino que recibió falta y penal que el propio capitán cambió por gol. Entonces sí, todo se terminó en Alabama.
Pero Tiago Almada le dio otro contexto al amistoso con un tercer gol que sirvió para empujar más anímicamente a este equipo que tendrá que revalidar el título conseguido en Qatar. Aunque con poco recambio y algo cansados, hay jugadores como para ilusionarse.
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