En ese momento había culminado su mandato como presidente de la institución el contador Ignacio Ercoli; mientras que el director técnico del primer equipo era el uruguayo Luis Garisto Pan, que llegó al club como hombre de confianza del ingeniero José Riccione, uno de los vicepresidentes que conformaban aquella Comisión Directiva.
Incertidumbre total
Al terminar Ercoli su período como titular del club, se presentó la alternativa de una competencia electoral, pero en ese entrevero al finalizar el Torneo Clausura 1993 el entrenador Garisto renunció a su cargo aduciendo que no se quería entremezclarse con la vida política institucional. Pero también se dijo por ahí que adoptó esa postura como un síntoma de presión para que Riccione sea el futuro presidente del club.
Se puede decir que en ese momento en Estudiantes reinaba un clima de incertidumbre total, ya que pasaban los días y Riccione no oficializaba su lista. El inicio del próximo certamen cada vez estaba más cercano y el club se puede decir que se encontraba un tanto a la deriva.
Riccione al poder
Al final se llegó a un consenso con todos los sectores políticos y no se realizó el acto eleccionario. Por tal motivo, el ingeniero José Riccione se hizo cargo de la presidencia del club y Luis Garisto -junto al preparador físico Oscar Ortega- reasumió la dirección técnica del primer equipo.
Al no tener mucho tiempo, Estudiantes salió a buscar refuerzos. En ese momento se jugaban las eliminatorias para el Campeonato Mundial de Estados Unidos. Se le escapó un refuerzo de suma jerarquía como Roberto Acuña -fue a jugar a Argentinos Juniors y actualmente está actuando en el Zaragoza de España- y trajo a los paraguayos Gabriel González, el famoso "loco", Celso Guerrero -un arquero que nunca llegó a jugar en el equipo profesional-, el uruguayo Nelson Cabrera -marcador lateral-, Pedro Uliambre, Alberto Boggio y Carlos Cenci, entre otros.
El principio del final
Al concluir el Torneo Apertura 1993-94, Estudiantes terminó último y con un promedio para el descenso de 0,852. Además, pasaron tres técnicos: el propio Garisto, Eduardo Solari y Enzo Trossero, sin contar aquellos que lo hicieron en forma interina. Al certamen siguiente vino el caos total, ya que el equipo albirrojo terminó perdiendo la categoría
Esto es un solo llamado de atención. El antecedente todavía está latente y no habrá que cometer viejos errores, porque podría ser fatal para el futuro de la institución.
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