También, para los sin tiempo, hay golpes directos al corazón. Un frasco de gomina 'Brancato', un tarrito con 'pasta pectoral del Doctor Andrew', la grabación de la pelea entre Firpo y Dempsey, o la de la carrera 'Buenos Aires-Caracas'.
"La muestra se llama "En busca de los juegos olvidados" y se encuadra en el Programa de Recuperación del Juego Tradicional y Popular que lleva adelante la secretaría de Deportes de la Municipalidad de La Plata. La organizamos para presentarla durante las vacaciones de invierno, para que los padres también tengan las suyas y puedan jugar acá", explica Jorge Pérez, coordinador de la muestra.
La exposición presenta la curiosidad de que los juegos no solamente se encuentran en excelente estado de conservación, a pesar de que algunos tienen más de 90 años, sino que fueron usados por varias generaciones de platenses, que los prestaron especialmente para que otros platenses puedan compartirlos a lo largo de dos semanas.
"Todos los juegos pertenecen a familias platenses que los conservan desde hace años en excelente estado -señala Pérez- y entre ellos están los de las familias Saraví, Sierra, Pianazzi, Gardela, Bibiloni, Bacigalupi, Garciandia, Guillorme, Coluccio, Puleston, Masini, Yuston, Boguetti y Ben. Hay casi mil piezas, y desde ya están invitadas todas aquellas familias que quieran colaborar trayendo sus juguetes antiguos a nuestra sede de la calle 50 Nº 895, para la megamuestra que vamos a montar en marzo del año que viene, que será de carácter nacional y cuya sede será La Plata".
En uno de los stands, se mezclan un "Juego de Ingeniería Mecánica Infantil", un popular mecano del año 1910, con un remociclo de 1950 que tiene el sistema de tracción en el manubrio y la dirección en los pies. A pocos metros, un juego de cocina eléctrica con un juego de tarros de lechero. Y curiosidades como una gomera a manija, una afeitadora de hoja de juguete, o un barrilete que tiene la particularidad de haber sido remontado por primera vez en la cancha de Racing en el año 1951.
Y un álbum de figuritas completas de la década del 60 en el que en la página de Estudiantes sobresalen las figuras de Poletti, Malbernat, Pachamé, Manera, Conigliaro, Ribaudo y Verón, y en la de Gimnasia otras glorias de la época como Gatti, Rogel, Rosl, Masnik, Pignani, Zywica y Magliolo.
Entre los pasillos, mientras tanto, brotan decenas de anécdotas. Como la de un hombre que llevó para la muestra un auto de colección metálico y que contó que "cada vez que lo veo me duele la cola, porque me lo había regalado mi padre después que me pusieron una inyección. Toco el autito y recuerdo el dolor de la inyección, es increíble pero cierto". O como la que vivió Osvaldo Rivero, quien se emocionó hasta las lágrimas al verse en un álbum de figuritas vistiendo la camiseta de Platense.
Otros, como Ruben Quincocés, (46) decidieron cambiar la emoción por el simple placer de jugar, subiéndose a un viejo kárting a rulemanes para ser empujado por sus hijos Nahuel, de 11 y Mailen, de 5. "Los chicos no conocen estos juegos y los miran con cara de asombro -dice- no entienden como nosotros podíamos divertirnos sin computadoras ni juegos electrónicos".
"Las mujeres se emocionan también con las figuritas de brillantes, las muñecas de porcelana, los colgantes, las máquinas de coser en miniatura, el simulcop o el Tesoro de la Juventud -destaca el coordinador Lopez- aunque también contamos con auténticas reliquias, como una revista "PBT" de 1939, un álbum de figuritas 'Nestlé' de 1935, un triciclo de 1910, un solitario francés con bolitas, un yo-yo indígena, una revista de Superhombre de 1950, o un monopatín de 1923. Y es que por suerte existen testimonios de nuestra rica historia lúdica, y el hecho de conservarla, respetarla y conocerla no significa estancarse en el tiempo, sino interesarnos por vivir y apreciar nuestra identidad".
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