El pueblo de Bartolomé Bavio festeja sus 100 años de vida
Tiene tres mil habitantes y se destaca por su producción de lácteos. Hoy habrá un desfile, números artísticos y un asado criollo
| 2 de Septiembre de 2001 | 00:00
En los papeles se la conoce como General Mansilla. Pero a la mayoría de los pobladores le gusta llamarla Bartolomé Bavio y por estos días se sienten orgullosos de su localidad, que el 14 de agosto último cumplió 100 años. Desde que comenzó 2001 se está celebrando el centenario con diferentes actos. Esos festejos culminarán hoy, con desfiles, números artísticos, asados criollos y otras actividades que redondearán una gran jornada en el pueblo.
Bavio está a unos 40 kilómetros de La Plata, tiene más de 3.000 pobladores (entre el pueblo y la zona rural) y se destaca por su producción de lácteos. Hasta 1999 se realizaban las denominadas Semanas Provinciales del Desarrollo Rural, que fueron interrumpidas por la aparición de la aftosa en el país.
Según cuenta su delegado municipal, Daniel Cepeda, "es un pueblo que creció muchísimo, a pesar de haber quedado sin ferrocarril en la década del 70. En lugar de transformarse en una localidad fantasma fue desarrollando distintas actividades rurales y agregando servicios básicos que permitió que mucha gente se quedara en el pueblo".
UN POCO DE HISTORIA
El decreto de fundación fue firmado el 14 de agosto de 1901 por el entonces gobernador de la Provincia, Bernardo de Irigoyen, a pedido de Julián Palleja y Adrián Hernando, quienes a tal fin escrituraron a favor del Estado, libres de todo gravamen, los terrenos para uso público.
El trazado del pueblo estuvo a cargo de Enrique Weige, mientras que la estación Bartolomé Bavio fue inaugurada con el paso del primer tren a Magdalena (municipio al que pertenece la localidad) el 15 de mayo de 1887, en terrenos donados por la familia Bavio.
Con la llegada del ferrocarril se abrieron amplias perspectivas para esta zona, esencialmente agrícola y los granos del país abarrotaron los amplios galpones instalados en la estación Bavio.
Según contó Edmundo Girardengo, un reconocido comerciante del pueblo, "a nosotros nos gusta que llamen a este pueblo como Bartolomé Bavio, ya que es una familia nuestra, cuyos descendientes vienen cada tanto a visitarla. En tanto, Mansilla, fue la denominación que le quisieron dar los españoles Palleja y Hernando. Al parecer fue porque uno de ellos había nacido en un poblado que tenía ese nombre en la península ibérica y a eso se le agregó el nombre del general argentino Lucio Mansilla".
"Pero Hernando y Palleja -continuó Girardengo-, tenían puros intereses comerciales. De hecho no aparecieron jamás, como así tampoco sus descendientes. Por esa razón nos resulta más agradable llamarnos Bavio, la única familia que le dio buenas cosas al pueblo".
Bavio está a unos 40 kilómetros de La Plata, tiene más de 3.000 pobladores (entre el pueblo y la zona rural) y se destaca por su producción de lácteos. Hasta 1999 se realizaban las denominadas Semanas Provinciales del Desarrollo Rural, que fueron interrumpidas por la aparición de la aftosa en el país.
Según cuenta su delegado municipal, Daniel Cepeda, "es un pueblo que creció muchísimo, a pesar de haber quedado sin ferrocarril en la década del 70. En lugar de transformarse en una localidad fantasma fue desarrollando distintas actividades rurales y agregando servicios básicos que permitió que mucha gente se quedara en el pueblo".
UN POCO DE HISTORIA
El decreto de fundación fue firmado el 14 de agosto de 1901 por el entonces gobernador de la Provincia, Bernardo de Irigoyen, a pedido de Julián Palleja y Adrián Hernando, quienes a tal fin escrituraron a favor del Estado, libres de todo gravamen, los terrenos para uso público.
El trazado del pueblo estuvo a cargo de Enrique Weige, mientras que la estación Bartolomé Bavio fue inaugurada con el paso del primer tren a Magdalena (municipio al que pertenece la localidad) el 15 de mayo de 1887, en terrenos donados por la familia Bavio.
Con la llegada del ferrocarril se abrieron amplias perspectivas para esta zona, esencialmente agrícola y los granos del país abarrotaron los amplios galpones instalados en la estación Bavio.
Según contó Edmundo Girardengo, un reconocido comerciante del pueblo, "a nosotros nos gusta que llamen a este pueblo como Bartolomé Bavio, ya que es una familia nuestra, cuyos descendientes vienen cada tanto a visitarla. En tanto, Mansilla, fue la denominación que le quisieron dar los españoles Palleja y Hernando. Al parecer fue porque uno de ellos había nacido en un poblado que tenía ese nombre en la península ibérica y a eso se le agregó el nombre del general argentino Lucio Mansilla".
"Pero Hernando y Palleja -continuó Girardengo-, tenían puros intereses comerciales. De hecho no aparecieron jamás, como así tampoco sus descendientes. Por esa razón nos resulta más agradable llamarnos Bavio, la única familia que le dio buenas cosas al pueblo".
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