El gran final de "Resistiré"

Absolutamente todas las revelaciones quedaron para un capítulo final de "Resistiré" que despertó tanta pasión desde la televisión como para provocar que su desenlace fuera visto en pantalla gigante en vivo y en directo en una sala teatral de la calle Corrientes.

La tira que durante casi un año emitió Telefé de lunes a viernes a las 22, con picos de rating de casi 30 puntos en sus últimas entregas, llegó al final, y se resolvieron todas las intrigas.

Murió el villano, Mauricio Doval (Fabián Vena), pero también perdió la vida el héroe, Diego Moreno (Pablo Echarri), aunque no sin antes hacer justicia, tal como correspondía a su rol de cuasi-superhéroe más que de ficción de ciencia-ficción. A tal punto que hasta su muerte fue ficción dentro de la ficción...

Otras de las revelaciones de este último capítulo fueron, por ejemplo, que Mauricio Doval, que desde chico padecía una atípica enfermedad en la sangre, comía para sobrevivir el cuerpo de su tío Octavio, que, en realidad, no era su tío, sino algo así como un padrastro en manos de quien lo habían dejado unos padres víctimas de una pobreza extrema.

"Era más fácil recuperarme de la pérdida del ser querido que pensar cómo recuperarme de mi enfermedad... yo no podía morirme. Tenía que vivir", confesó Mauricio, poco antes de decir, directamente, que se comía a pedazos a su tío tras descuartizarlo, y cuando tenía cautivos, bajo su poder, a Moreno, Julia (Celeste Cid), el doctor Malaguer (Daniel Fanego) y Martina (Carolina Fal) con su pequeño bebé.

"Andrés, antes de salir, hacelo", ordenó Doval a su fiel lacayo Andrés (Fabián Quinteros), y agregó, frente a sus víctimas cautivas: "Se va a acabar. La casa va a volar por el aire". Y así fue, la famosa "casa de al lado" de la granja, donde se entretejían los maléficos experimentos, la casa del horror, se había convertido en una bomba de tiempo.

Literalmente, Andrés, antes de entregarse a la policía, que aguardaba afuera con la jueza a cargo del operativo (María Leal), activó una bomba que haría volar en pedazos a la casa y también a Doval y a Diego.


DUELO FINAL

Pero antes, cuando Diego y Mauricio quedaron a solas, hubo tiempo para el diálogo final entre los archi-enemigos. "Vos no quisiste tener amigos, vos no supiste querer a Julia, vos no supiste querer a tu hija, nunca entendiste nada", dijo Diego a Mauricio, después de ser acusado de traición por su ex jefe.

Este último, víctima de la desesperación al darse cuenta de que el hallazgo de la vacuna para la vida infinita y la salvación para su enfermedad habían quedado en nada, se devoró el preparado que había obtenido Malaguer y terminó pudriéndose.

Porque Malaguer no sólo había encontrado la fórmula para la vacuna para la vida infinita sino también su inverso, un preparado con el cual una persona podía morir en apenas un instante. Y le dejó a Doval a mano este último gran hallazgo, a modo de venganza por el padecimiento que había hecho pasar a su hija Julia.

Poco antes de este terrible desenlace, que lo muestra a Doval con los ojos inyectados en sangre y su cuerpo estallando en mil pedazos, su propia hija, Carolina (Malena Luchetti), había confesado ante la jueza haberlo visto asesinar a su madre y fingir luego que la mujer había muerto víctima de un accidente automovilístico. Esto, después de que la esposa de Doval había descubierto el vil negocio de tráfico de plasma sanguíneo y demás atrocidades llevadas a cabo en el laboratorio o "casa de al lado".

Así las cosas, con Moreno muerto entre los escombros, su madre Eladia (Claudia Lapacó) viajando a España a reencontrarse con su esposo (Hugo Arana), la hermana de Diego, Rosario (Romina Ricci) enganchándose con el senador de turno para cumplir el sueño de piojo resucitado, Gloria (Leonor Manso), la madre de Martina, otra vez a bordo de su "carromato" en gira de actriz-cantante y abandonando a su familia, Andrés en un manicomio y Leonarda y el resto de los secuaces de Doval presos, parecía que llegaba el final.

Pero aun faltaba lo mejor: el final de cuento de hadas. Julia haciéndose cargo de la maternidad de Carolina en una mansión de Francia y la llegada del hombre al que, en realidad, había estado esperando toda su vida sin saberlo.

"Puedo ser un muerto en vida, puedo cambiarme el nombre también, pero mi vida va a ser con vos Julia. El último día de mi vida va a ser mirándote a los ojos. Porque luché mucho para llegar hasta vos", le dijo Moreno, ahora nacionalizado francés gracias a una jueza que, como para que la telenovela tenga el color rosa apropiado, le dio un pasaporte trucho a alguien que se lo merecía.

Sí, Moreno no había muerto. Así quedó demostrado por medio de un flash-back. El héroe había anunciado desde un principio que iba a resistir y así lo hizo. Resistió. Como debe resistir un héroe de telenovela.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE