"La concepción de dicha legislación, además de propender a una legítima industria nacional químico-farmacéutica y el desarrollo de la producción de materia prima de la riquezas naturales de la Nación, exigía, y así lo aclaraba el decreto reglamentario, se estudiara para la fijación de precios, los vicios distorsivos económicos existentes y se tuviera en cuenta los distintos componentes de la producción y comercialización.
"Veamos qué consecuencias trajo esta histórica Ley para la Nación: La deuda exterior argentina durante la Presidencia del Dr. Frondizi en el año 1960 era de 3.900 millones de dólares, de los cuales Argentina debía cancelar 2.000 millones entre 1964 y 1965. O sea que el Gobierno del Dr. Illia hereda esta deuda. Una prolija administración y una balanza comercial favorable le permitía al Gobierno cancelar esos compromisos, pero a efectos de afianzar el desarrollo económico se decide renegociar esa deuda. Con tal fin se reunieron en el Ministerio de Economía su titular el Dr. Eugenio Blanco, los representantes del Fondo Monetario Internacional y demás acreedores, quienes al comenzar las conversaciones para otorgar el crédito fijaron como condición fundamental la derogación de la Ley de Medicamentos (iniciativa de Suiza en cuyo país estaban los principales laboratorios) y la devaluación caprichosa del peso moneda nacional.
"Ante el cariz de semejante imposición el Ministro Dr. Blanco solicita un intervalo para consultar al Presidente Illia, quien puesto al tanto de lo exigido por los acreedores, sin más trámite le ordena a su Ministro "En 48 horas los representantes de la parte acreedora deben abandonar el país". Cuando el Dr. Blanco trasmite a sus interlocutores la decisión presidencial, variaron automáticamente sus exigencias y disculpas de por medio, acordaron el crédito. Este relato está dirigido especialmente a los jóvenes, que es necesario que sepan que alguna vez hubo patriotas en este lado del continente".
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