El preparador físico de Estudiantes es un hombre de perfil bajo. Tanto que rechaza la posibilidad de conceder una entrevista a este diario: "Disculpen, pero yo me manejo así. Prefiero que me juzguen por mi trabajo", responde cuando se lo abordó en el Country de City Bell. Pero este personaje de bajo perfil (raro en el fútbol, ¿no?) es muy respetado en el ambiente y tiene un reputación intachable según lo describen sus amigos. ¿Quién es realmente el actual preparador físico albirrojo? Esta nota intentará conocer un poco más a este platense que nunca (si, leyó bien) ofreció una entrevista para hablar de su trabajo y mucho menos de su vida privada.
El Gato Castilla -casado, 3 hijos y 60 años recién cumplidos- (los que lo conocen recuerdan que ese apodo se lo pusieron en sus épocas de jugador de rugby debido a su "pinta") se crió en el barrio de Tolosa. Se sabe que su padre tenía una farmacia en el centenario barrio platense y junto a sus dos hermanos varones compartió desde muy chico la pasión por el rugby luego de un breve paso por el amateurismo del básquet del Círculo Cultural Tolosano. Paralelamente finalizó sus estudios del profesorado de Educación Física en la Universidad de La Plata. Su pasión por la ovalada la desarrolló íntegramente en el club Los Tilos, dónde ya en el año 66' fue el ala del equipo que consiguió el primer ascenso. Allí jugó, entre otros, con Héctor "Pochola" Silva.
Fue acompañante de entrenadores en el plantel superior y también se encargó de la parte física de los jugadores. Uno de sus mayores logros fue en 1997, cuando el equipo verde consiguió el ascenso a primera y fue entrenador junto Héctor "Pipo" Méndez (con quien también compartió el plantel de Los Pumitas en menores de 18). Más adelante el "Gato" se dedicó a entrenar divisiones juveniles.
Pero su corazón siempre estuvo dividido: no solo le gustaba el rugby, sino que también ambicionaba con convertirse en preparador físico en el más popular deporte argentino. Antes de consagrarse campeón junto al Racing que comandó Merlo, el Gato venía con un bagaje de experiencia que acumuló al lado de técnicos de la talla de Juan José López o Roberto Perfumo (a quien acompañó en Gimnasia). Antes de recaer en la Academia, Castilla también puso se sello en Atlanta y Defensores de Belgrano.
SU LLEGADA AL PINCHA
Pero ¿Cómo llegó Castilla a Estudiantes? Después de pasar a "retiro" tras la obtención del campeonato 2002 con Racing, el profe volvió a su primer amor: el rugby. Estaba dirigiendo la categoría Menores de 20 junto a Jorge Absi cuando un llamado lo hizo cambiar drásticamente sus planes futuros. "Me llamaron de Estudiantes, tenés que venir conmigo", le dijo Mostaza en junio pasado. El Gato sabía que no podía dar un "no" como respuesta. Porque en definitiva él también ya estaba extrañando las épocas de entrenamientos, partidos y todos los condimentos del fútbol. Por eso no dudó ni un instante e inmediatamente se puso bajo las ordenes de su amigo para embarcarse en este presente que en corto tiempo empezó a dar sus frutos. Sin entrar en comparaciones, se nota el notable mejoramiento en el nivel físico de los jugadores albirrojos respecto al proceso anterior. Y eso no es casualidad.
"Yo no doy entrevistas. A mí me tienen que juzgar por mi trabajo", repite una y otra vez Castilla cada vez que el grabador de un periodista se le acerca para hacerle una pregunta o concertar una nota. Y así como se empecina en mantener en reserva el secreto de su éxito, los que lo conocen no dudan en definirlo como una excelente persona, comprometido fuertemente con los valores de la amistad y que prefiere mantener en el anonimato los colores del club por el que simpatiza. Aunque sus conocidos más cercanos reconozcan en voz baja que este paso por Estudiantes lo tiene "feliz" ya que fue un sueño que está haciendo realidad.
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