"Nos da dolor irnos -confesó la Madre provincial Superiora de las Hermanitas de los Pobres, Ana María-, pero que no se tome como un fracaso, porque en realidad es un relevo de guardia de la Iglesia, que se mantiene viva". El lugar de esta congregación de origen francés nacida hace 200 años y cuya única misión es proteger a los ancianos de escasos recursos lo ocupará la orden de las Hermanas Marta y María, que se fundó hace 27 años en Guatemala y cuya obra -también expandida por varios países del mundo- está dirigida a los niños discapacitados, las personas drogadependientes y la tercera edad desprotegida.
La Madre Superiora María de Jesús es quien seguirá a cargo de la institución hasta el 12 de enero, fecha en que se celebrará la misa de despedida de la congregación. Su destino estará al día siguiente en la casa de ancianos de San Isidro, una de las dos sedes de las Hermanitas de los Pobres que quedarán en nuestro país (la otra está ubicada en Neuquén). Los residentes del Hogar Marín la extrañarán, aunque también dijeron que el cambio genera expectativas.
"Nos produce sensaciones contradictorias. Por un lado tenemos miedo de perder lo conocido, que es muy bueno, y por otro, tenemos la intriga de saber cómo será lo que viene", señaló Marta, que oficia de sacristana en las misas de la capilla del hogar. Rosita, en cambio, tiene cierta inquietud porque le cambien su tarea dentro de la comunidad de las Hermanitas y los 60 residentes que viven en el asilo. "Yo preparo los cantos, los salmos y las vísperas. Los reparto entre mis compañeros", comentó sin disimular que el cambio le da cierta tristeza.
La Madre Ana María insistió. "Esta casa no es nuestra. La construyó y donó Plácido Marín con la condición de que acá se reciban a los ancianos pobres y que nadie puede cuidar, y esa obra continuará. En su testamento dejaba establecido que si por alguna razón esta congregación no podía seguir al frente del asilo otra podría hacerlo", remarcó la máxima autoridad de la orden y que conduce los hogares de ancianos de Argentina y los cinco distribuidos en Chile.
Elda Moro de Segalerba también lamenta que las Hermanitas de los Pobres se alejen del Hogar de Ancianos "Andrea Ibañez de Marín", como lo llamó en recuerdo de su esposa fallecida el fundador de la institución platense. Elda es, desde hace 50 años, la organista del asilo. "Me va a dar mucha pena tocar en la misa del 12 de enero, que va a ser la última en la que estén las Hermanitas", confió.
A la falta de vocación religiosa que han advertido las Hermanitas de los Pobres, la Madre Ana María suma como otro motivo del alejamiento de la orden la escasez de recursos económicos. "Esta congregación se sostiene de la caridad, pues no contamos con subvenciones de ningún tipo y en los últimos años ha disminuido la participación de la gente porque aunque se sigue colaborando la situación social no es buena. Las Hermanas Marta y María son mucho más numerosas y no van a necesitar tantos empleados como necesitamos nosotras, que somos menos", destacó la hermana a la vez que quiso aclarar que "de acá nos vamos, pero todo queda en la casa. No nos llevamos nada".
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