El cotejo correspondió al Metropolitano, donde el Pincha le ganó al Ciclón tanto de local como de visitante (2-1 con el recordado gol de Adriano Custodio Méndez en la primera pelota que tocó). Esos puntos le costaron al final al San Lorenzo del Bambino Veira perder la chance de salir campeón en el primer año de su regreso a primera, ya que terminó con 47 unidades, una menos que quien terminó dando la vuelta olímpica: Independiente.
Pero volviendo a aquella tarde en 57 y 1, el héroe fue Claudio Jeannoteguy, que en ese momento recién asomaba en primera. Y aunque ya hayan pasado 22 años, hoy lo recuerda como si hubiese pasado ayer. "Ese gol lo tengo grabado porque fue el primero que marqué en primera. Además empezaba a jugar de titular", cuenta Jeannoteguy.
Eran buenas épocas del Pincha, que venía de ganar el Metropolitano del '82 y el Nacional del '83. Y si bien la base se mantenía en gran parte, comenzaba una etapa de modificaciones. "Estudiantes venía de salir campeón y había vendido a Brown. Entonces quedó su lugar y lo gané yo. Era muy buen equipo, para mí fue la mejor parte de mi carrera, era bárbaro porque jugaba al lado de muy buenos jugadores. Yo soy hincha de Estudiantes y para mí era tocar el cielo con las manos".
Más adelante, Jeannoteguy recuerda los dos partidos con el Ciclón en ese torneo: "Salieron dos buenos partidos con San Lorenzo y les ganamos los dos, pero el que ganamos en nuestra cancha fue importante porque nosotros veníamos bien. Aún hoy muchos se acuerdan de ese gol. Es más, después de ese partido Estudiantes estuvo un tiempo largo sin ganarle a San Lorenzo de local, porque me acuerdo que en el historial siempre se recordaba la última vez que lo habíamos hecho con ese gol mío".
Actualmente Claudio tiene 42 años y ejerce su profesión de ingeniero. "Mientras jugaba me recibí pero no ejercí. Después de quedar libre en Estudiantes fui a Quilmes, luego al Chiasso de Suiza, volví al país y estuve en Cambaceres y en Argentino de Quilmes. Jugué hasta el '93 y recién en el '97 ó '98 empecé a trabajar como ingeniero".
Hoy el fútbol lo vive de otra manera, ya que su hijo Pablo de 13 años, juega como volante en la Novena del Pincha, "cuando puedo lo voy a ver y sufro más ahora desde afuera que cuando jugaba desde adentro de la cancha" dice sonriendo. Con respecto al partido de esta tarde comenta: "Sin dudas que va a ser muy duro, los dos apuntan a estar arriba. Ahora fui al amistoso con Palmeiras por el Centenario del club, pero sinceramente no sé si iré a la cancha, en realidad voy cada tanto".
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