En la actualidad el colegio San Luis -44 entre 9 y 10- tiene 1200 alumnos que se distribuyen en los niveles que van desde la educación Inicial hasta el Polimodal. Este establecimiento que en sus orígenes fue destinado a la educación de los varones, a partir del año 1995 se hizo mixto e incorporó en sus aulas a las niñas.
Edgar Barrales es parte del colegio San Luis desde hace 37 años y en la actualidad es director general. Para él la obra marista tiene dos elementos básicos: la educación de los niños y estar presentes en obras comunitarias para auxiliar a los más pobres. "Por ejemplo -precisa- los ex alumnos compraron un terreno en 21 entre 523 y 524, allí levantaron un lugar donde se les da de comer a 180 niños humildes, funciona un gabinete psicopedagógico, consultorios médicos y odontológicos y nuestros estudiantes establecieron un nexo muy fuerte con la comunidad", dice el docente.
Para reforzar esa misión solidaria los alumnos del San Luis juntan todos los meses un alimento no perecedero y hasta ponen en alcancías los vueltos de las meriendas para comprar la carne que se consume en el comedor de calle 21.
EL RUGBY Y OTROS DEPORTES
Otro ítem importante a la hora de fortalecer redes personales lo constituye el deporte. "Yo hice la primaria cuando la escuela se llamaba Monseñor Rasore, veníamos a la escuela de lunes a sábados y los domingos, después de misa de las 9, disfrutábamos de jugar al fútbol con nuestros padres", comenta Luis Aristizábal, otro ex alumno que egresó en el año 1946.
Además, se coincide en que es muy fuerte la presencia de los maristas en el rugby: "fue difícil, pero luego se consiguió que en el año 1962 la UAR reconociera al club San Luis. Los intercambios y torneos con alumnos de toda la provincia eran los momentos más esperados del año y en los que se establecía un trato estrecho con chicos de otros lugares", recuerda Francisco Schifini, presidente de la Asociación de Ex-Alumnos Maristas.
También se evocó la época en la que se enseñaba la materia Urbanidad y Cortesía y no había repetidores "porque los hermanos maristas insistían tanto con nuestra educación que se aprendía sí o sí", coinciden.
"Es curioso, pero uno quiere tanto a la escuela que además de traer a nuestros hijos y participar de muchas actividades, nos encontramos con compañeros que aunque fueron expulsados igual decidieron traer a sus hijos acá", señala Daniel Boragina, vicepresidente de la Asociación de ex-Alumnos.
HISTORIA DEL COLEGIO
En el año 1913 el párroco de la Iglesia San Ponciano, Monseñor Federico Rasore, fundó una escuela parroquial situada en calle 46 entre 7 y 8 y la bautizó con el nombre de "Colegio San Luis". Cinco años más tarde, en el año 1918, se hizo cargo de la dirección del establecimiento el hermano Conrado y pasó a ser parte de la obra educadora Marista.
Pasados varios años, y a raíz del gran crecimiento de la comunidad marista en la Ciudad, la falta de espacio físico en el Colegio Monseñor Rasore -se bautizó con ese nombre luego del fallecimiento del sacerdote- llevó a comprar un predio en la manzana del actual Colegio San Luis. En éste edificio, que tenía su entrada por calle 10, se inició en 1955 la enseñanza secundaria con el primer año de bachillerato nacional.
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