"Fue algo nunca visto" señaló Leonardo Compagnucci: "algo 'explotaba' en el parabrisas, y llegó un momento en que no se veía nada, justo en una zona en la que se desarrollan velocidades bastante altas. No quedó otra que parar, de hecho muchos lo hicimos; recién ahí nos dimos cuenta de que había una cantidad increíble de ranas minúsculas saltando por todas partes".
La aparición masiva de los animales -de no más de dos centímetros de longitud- se mostró ante los ojos de los azorados espectadores como una alfombra negra en movimiento continuo sobre los pastizales y montículos de basura de las profundas canteras ubicadas a ambos lados de la avenida 25, en el extremo este de la localidad de José Hernández.
Esas cavas, inundadas por las lluvias recientes, constituyen un escenario ideal para la reproducción de los batracios que se da en la primavera de la mano, precisamente, de precipitaciones intensas. Cuando éstas se combinan con temperaturas elevadas, puede producirse una invasión de estos anfibios -que son eficaces reguladores naturales de la población de caracoles, babosas, arañas, chinches de agua, hormigas, moscas y mosquitos, entre otros insectos- en la zona.
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