Son dos parejas que andan trastabillando. Tom (David Duchovny) está casado con Rebecca (Julianne Moore), una actriz consagrada. Tom se quedó sin trabajo, cuida los chicos y como es un adicto al sexo (hasta visitan a un especialista para ver si lo pueden calmar)) se la pasa viendo películas porno. Una tontería. Pero ojo que es un desesperado por el sexo casero, porque cuando se le cruza una apetitosa madre divorciada, el hombre se sabe comportar, al menos al principio. Tom quiere curarse de esa fijación y concurre a un grupo de ayuda a los desaforados de la cama. Otra escena sin gracia. La otra pareja esta formada por Tobey (Billy Crudup) y Elaine (Maggie Gyllenhaal) . Tobey es hermano de Rebecca y es un tiro al aire. Y Elaine sueña con un hijo y un esposo menos idiota. Por eso se va a probar suerte con otro. Una noche se juntan a cenar los cinco y arman una escena estúpida, con los ex discutiendo sobre tamaños, a los gritos y con la puerta para que lo escuchen los otros. Otra tontería.
Y así andan los cuatro, de un lado para el otro, confiándose sus desvelos, coqueteando pero sin perder de vista el hogar, gente amable y boba. El film quiere ser gracioso y no hay caso. Quiere ser ingenioso y tampoco. Otra comedia frustrada de un Hollywood que hace tiempo parece haberse quedado sin guionistas talentosos y que imagina que, con un par de caras conocidas y las calles siempre atractivas de Nueva York, se puede sostener una historia que quiere ser moderna y no le sale. El final, con Tobey gritándole a Elaine su amor en plena sala teatral, es un recurso gastado que se ha visto cien veces y que aquí sólo sirve para agregarle otro lugar común a la historia.
"Parejas" es -trata de ser- una fábula que deja mal parado a los hombres y que enseña que la vida hogareña puede ser problemática, pero que uno debe encontrar el remedio allí, sin buscar la ayuda de otros. (** REGULAR).
SUFRIMIENTO BILINGÜE
EL AMOR Y LA CIUDAD.- Película nacional. De esas que no cuentan nada y se llena de gente preocupada. Historia chiquita, amable y melancólica. Casi tan aburridona como sus personajes. Gente que busca sacudir su existencia con algún acontecimiento. Elisa (Teresa Costantini) está en pareja con Sebastián (Adrián Navarro) un tipo más joven, buen muchacho, que vende libros viejos y tiene un tío medio aparato. Hay una vecina algo trastornada que hace retratos y un dueño del bar (Jean Pierre Noher), gente comprensiva, de esos que abundan, al menos en el cine. Sebastián desconfía de Elisa porque hay alguien que llama por teléfono desde París y corta. ¿Un amor ausente? No, es el padre de Elisa, que acaba de ganar nada menos que el premio Nobel y que reclama la presencia de su hija. ¿Por qué Elisa no le cuenta a Sebastián que el que habla es su padre y que es un escritor consagrado? ¿Dará tanta vergüenza tener en París un padre que acaba de ganar el Nobel ? Ella se va al primer mundo a ponerse al día con ese padre que habla, habla y habla. Sebastián la extraña y mientras tanto se mete con la vecina. También hablan mucho. El film está hablado en español y francés y salta de un París de postal a una Buenos Aires desolada y limpia. Es mejor lo que pasa en Buenos Aires, y no lo decimos por ser localistas, sino porque la historia de la hija y el padre en Europa tiene diálogos que son para bostezar.
Película muy hablada, explicadora, lánguida y sin sustancia que trata de ser elegante y amable. Los actores suman su desgano a este escenario sin vida. Teresa Costantini escribe, dirige y actúa. Es un decir. (** REGULAR). Cinema Paradiso.
========================
LEYENDA: Escena del filme "El amor y la ciudad", de Teresa Costantini
SUSCRIBITE a esta promo especial