Tres jugados, dos ganados, uno perdido -ahí sobre la hora, 9 contra 11 en la Bombonera- es el más que positivo panorama que entrega la primera semana de Julio César Falcioni en Gimnasia. El nuevo entrenador no cambió tácticamente demasiado, no revolucionó el equipo pero lo hizo sentir ganador.
NO ES LO MISMO GANAR QUE PERDER. Es una obviedad, pero a partir del final del torneo pasado, Gimnasia había entrado en un peligroso letargo. Era un equipo que se entregaba mansamente a lo que el partido le ofrecía. Y así le fué, con Tigre y especialmente con Argentinos Juniors. Ahora, con un equipo que presiona y un técnico que pone el resultado por encima del juego, las cosas empiezan a ponerse en su lugar.
Ahora, Falcioni empezará a trabajar verdaderamente. Tácticos, ataque-defensa, mucha pelota parada. Y dará forma a un equipo que tiene unos cuantos lugares abiertos a la pulseada (Leguizamón o Leal, el reemplazante de Alderete) y la necesidad de que el colectivo aparezca cuando las individualidades no.
Empieza otro torneo.
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