Hay algunas confirmaciones: la decisión es reestablecerle la confianza a Carlos Kletnicki, quien será el titular. Claramente Gimnasia apostó por los arqueros del club, una decisión que se imponía y que allá por 1990 dió sus frutos nada menos que con Hernán Cristante y Leo Noce.
Renato Civelli, Federico Domínguez (está muy bien) y Andrés Alderete constituirán parte de la columna vertebral del equipo, al punto de que éste último será el elegido en caso de que haya lugar sólo para un mediocampista central. Con dos medios, las chances de Matías Escobar están intactas, muy al contrario de lo que sucedía al principio de la pretemporada. El rosarino, por despliegue y temperamento, siempre se gana un lugar, aunque deberá ser parte de una figura táctica que no admite desórdenes.
El uruguayo Diego Alonso pagó la inactividad con una mialgia en un cuádriceps. No hizo futbol, pero asoma como la obligada referencia de área de un equipo que no tiene muchas variantes en el juego aéreo. Será su compañero el delantero que llegue, más allá del buen trabajo de Juan Cuevas -sorprendió-, Antonio Piergïdi y Juan Neira, la gran joya que dió el futbol juvenil que todavía tiene mucho por aprender. Además está Sergio Leal.
El delantero es prioridad y el nombre del chileno Luis Ignacio Quinteros parece desinflarse. Además, Gimnasia sigue buscando un central para el lugar por el que hoy compiten Santiago Gentiletti y Lucas Landa. Y un volante izquierdo, más allá del promisorio futuro y la buena pretemporada de Jonatan Chaves. Igualmente, si no surgen nombres importantes en el fondo y en el medio, la apuesta debe ser por los jugadores del club, para no cargar al plantel de jugadores que no marcan diferencias como ha sucedido en los últimos diez años. Para ganarse un lugar esperan, entre otros, Agustín Domenez, Elvio Fredrich, Marcelo Cardozo, Meuricio Yedro...
¿Se irá Álvaro Ormeño? Piarrou le sacó ventaja en la consideración del entrenador y Roberto Salvatierra no es titular pero sí una variante muy valiosa en todos lados, aún en el lateral derecho. También puede ser una variante para Ignacio Piatti, un muy buen jugador cuando sepa decidir con la pelota en los pies. De cualquier manera, el cordobés es titular-titular.
Guillermo Sanguinetti busca un equipo ordenado. Una estructura, una "figura" que cobije, que permita disimular falencias. Como lo hicieron Tigre y Argentinos Juniors en el último torneo, entre muchos otros. Le faltaría un "distinto" en ofensiva, un punta que marque diferencias para acompañar a éste Diego Alonso (¿aquel Alonso?) al que todos quieren ver.
Desde el martes, mucho futbol en Estancia, esperando por la hora de la verdad.
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