Maradona había dejado su famosísima rúbrica sobre la curva inferior de la primera letra "o" de la palabra "Fiorito", que indica el nombre de esa estación del ferrocarril Belgrano Sur de pasajeros, pero horas después desapareció la parte donde estaba la firma.
El "10" había sido llevado el último fin de semana por el programa "Argentinos por su nombre", conducido por Andy Kusnetzoff, a la zona donde pasó sus primeros años de vida, signados por la pobreza y comenzó a forjar el destino como el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos.
El autógrafo no logró pasar las 24 horas de permanencia sobre el cartel y lo que podría haberse convertido en un orgullo más para los pobladores del barrio, pasó a ser el preciado botín de un desconocido que, ni lerdo ni perezoso, se quedó con lo que millones de argentinos querrían tener en sus casas.
Volvió al barrio
De esa manera, el recuerdo del día en que "el Diego" volvió a su barrio y le puso su sello a una parte de los caminos que tantas veces recorrió, apenas quedará grabado en un archivo de televisión.
En el mencionado programa, Maradona había rememorado las travesuras que realizaba hace casi 35 años, y había contado que se colaba escapándose de los inspectores, bajando del último vagón y volviendo a subir por el primero.
Las imágenes del programa mostraron a un Diego emocionado que miraba por la ventanilla del tren y recordaba sus orígenes, circunstancia por la que luego decidió dejar su recuerdo en la estación. Recuerdo que alguien lo convirtió en propio.
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