No fue un partido de copetín, para tele, pizza y cerveza. Una final jugada como tal. En el balance final, Gimnasia fue más que el equipo de Omar Labruna. Muy bien Villar, bien Traca, sólidos los centrales, el equipo de Madelón extrañó a Rinaudo y tuvo problemas en los laterales, tanto en la marca (Cardozo) como en la proyección (Piarrou). Y si bien Sessa tuvo un buen partido, la pauta del desarrollo del juego bien se puede analizar a través de los arqueros y claramente Pezzuti fue más figura que el 1 tripero.
Ahora, es tiempo de descanso. Para jugadores e hinchas, que transpiraron la camiseta como si jugaran (se sufre ¿no?). Es tiempo de análisis para el DT y de trabajo dirigencial. Tratar de que alguien compre a Herrera y un par de ventas para sostener el plantel y tratar de reforzar (un delantero seguro). El receso hablará de Ormeño, Dani Romero, Valenti, Kletnicki, Páez, Ortíz, Espinoza y de alguna venta parcial. En el peor de los casos, el plantel está bien así, pero no hay que perder de vista que viene otro torneo extenuante y con un fixture más complicado, con viajes a Mendoza, Tucumán y Santa Fé y con los grandes afuera.
27 puntos. Parecía una cifra imposible de alcanzar hace unas fechas. Hoy, hasta parece poco. Y aunque los números del final del torneo engañen un poquito si el equipo queda en descenso directo, Gimnasia tiene que estar tranquilo. Es más -por equipo y por plantel- que jujeños, tucumanos, mendocinos y unos cuanto más. Central, Racing y por qué no Colón tienen que ser los objetivos del primer tramo del próximo torneo.
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