La muerte de Olmedo, ocurrida el 5 de marzo de 1988 al caer desde el piso 11 del edificio Maral 39 en la ciudad de Mar del Plata, dejó un vacío imposible de ocupar por ningún otro actor o cómico nacional.
En la memoria de los argentinos perduran creaciones que, con el paso del tiempo, han ganado nuevas generaciones, pero que nadie ha podido igualar como "El Mago ucraniano", "Chiquito Reyes", "Rogelio Roldán", "Borges" y los más emblemáticos: "El Manosanta" y "El Capitán Piluso".
Alberto Olmedo falleció a los 54 años, en el mejor momento de su carrera, siendo el número uno en lo suyo, encabezando la temporada de teatro de Mar del Plata y teniendo el programa más visto de la televisión argentina: "No toca botón".
El ambiente del espectáculo, pero también la sociedad toda, quedó impactada por la trágica desaparición del cómico, quien "jugando" en la baranda de un balcón de la "Ciudad Feliz", resbaló y cayó al vacío.
En ese momento estaba acompañado por su última pareja, la actriz Nancy Herrera, quien le iba a comunicar que estaba esperando un hijo suyo, que a la postre sería Albertito.
DESDE ROSARIO
"El Negro", tal como lo llamaban sus amigos, nació en Pichincha, un humilde barrio rosarino, el cual siempre recordaba con cariño y añoranza.
Su infancia no resultó sencilla ya que la situación económica de su familia lo obligó a trabajar en una verdulería desde muy pequeño para contribuir con los gastos de la casa.
A los 14 años se unió al grupo del teatro "La Comedia" y a los 17 empezó a realizar funciones con una agrupación artística vocacional conocida como "La troupe juvenil asturiana".
En ese lugar conoció a su par Antonio Luis Rivas, con quien constituyó su primera dupla profesional: "Toño-Olmedo".
HASTA BUENOS AIRES
Más allá del éxito obtenido en su provincia, el Negro soñaba con "hacer reír al país" y por eso decidió probar suerte en Buenos Aires.
Al poco tiempo de instalarse en la gran ciudad, Julio Bringuer Ayala (interventor de Canal 7) le abrió las puertas de la televisión estatal colocándolo junto a Tincho Zabala en el ciclo "La troupe TV".
Tres años después logró estar al frente de su propio ciclo en Canal 9 sin imaginar que se convertiría en un programa de culto para millones de argentinos: "El capitán Piluso", donde estaba acompañado de su gran amigo "Coquito", interpretado por el actor Humberto Ortíz.
A partir de ese momento, la carrera del cómico rosarino se aceleró en forma vertiginosa. Logró conquistar el mundo del cine, el teatro y la televisión gracias a su carisma y simpatía, y se convirtió en el gran capocómico argentino.
Alberto Olmedo marcó así un hito en el espectáculo argentino y sentó un precedente en la forma de hacer humor, que tenía muchos "modismos de la calle" y además apuntaba a la complicidad del espectador, pero sin caer en lo soez.
En la tele, impuso el arte de la improvisación modificando libretos en vivo y enloqueciendo a los cameramen con sus escapadas tras los decorados.
Incluso, esas ganas de hacer bromas le valió estar prohibido durante cuatro años en la televisión, luego de que en mayo de 1976, en el primer programa de "El Chupete", se anunciara la "desaparición" del cómico, quien luego apareció con un: "¿Qué pasa, no se puede llegar tarde?". Los militares lo sacaron del aire de Canal 13.
Su gran compañero en el cine fue Jorge Porcel, actor con el que protagonizó la mayoría de sus películas, en una dupla memorable, que cautivó tanto a grandes como a chicos, de la mano de los hermanos Hugo y Gerardo Sofovich o bien con Enrique Carreras.
Sin embargo, también formó un cuarteto ideal con el propio Porcel, Susana Giménez y Moria Casán, mientras que la pareja que ensambló con Javier Portales -en el sketch de "Borges y Alvarez"-, está entre los grandes hitos de la televisión local.
La madrugada del 5 de marzo de 1988, Alberto Olmedo se acercó al balcón de su departamento ubicado en Mar del Plata para "encender un cigarrillo", pero se subió a la baranda y resbaló, cayendo al vacío.
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