Adultos infantiles

Hay padres que usan juguetes para niños o coleccionan muñecos. Son personas que se niegan a crecer y adoptan actitudes propias de jóvenes. Padecen el síndrome de Peter PanPor GREGORIO DOLCE

Cada vez hay más adultos que se refugian en su pasado para no crecer. Son coleccionistas de muñecos de series animadas, lectores de comics y adictos a los juegos electrónicos. Aunque no hay estadísticas sobre este síntoma, crecen las comiquerías y sus clientes.

La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, no está distante de actividades asociadas con las grandes metrópolis, donde la ficción camina por callejones y avenidas.

EL KARMA DE PETER PAN

Peter Pan es un personaje literario que está condenado a ser joven por siempre. Lo que puede ser un don dentro de un cuento infantil, pierde su inocencia en el mundo de los adultos. Ese universo, alejado del país de "Nunca Jamás", es un síndrome de negación a la adultez.

En 1983, el psicólogo estadounidense Dan Kiley publicó "El síndrome de Peter Pan", al que describió como el conjunto de características que tiene una persona que no sabe o no quiere renunciar a ser un hijo.

Al respecto, Laura Mariani, coordinadora del "Centro Integral de Psicología Aplicada" de La Plata explica que "la persona (que padece esta psicopatología) ha quedado ligada a determinados puntos de fijación. En general cuentan con escasa capacidad de espera, conductas de apego y limitaciones para asumir responsabilidades".

Además, detalla que "estos adultos conservan actitudes infantiles, suelen tener dificultades en todos los aspectos de su vida de relación, dado que sus respuestas no están de acuerdo con su edad cronológica. Se comportan de manera discontínua. Es decir, si bien pueden mostrar una actitud adulta por su experiencia de vida y acopio de información, por otro lado canalizan sus frustraciones adoptando posturas regresivas".

JUGUETES: PATRIMONIO DE ADULTOS

Es habitual ver a un niño jugando con muñecos, con autos, dibujando un mundo de fantasía, pero esa propiedad de la que los chicos hacen gala con naturalidad tiene competidores: Los Peter Pan.

Leonardo Batic, dibujante platense que trabaja para Warner Bros y Disney, conserva muñecos de la "Guerra de las Galaxias" y de otras historias, aunque su colección está ligada a su actividad y no a un comportamiento impropio. Sin embargo, por su trabajo ha conocido a personas que padecen el síndrome de "niños por siempre".

"Leo", como se lo conoce en el ambiente, cuenta que "a una de las cosas a las que te llevan las historietas son las ferias de libros y las convenciones. La convención más importante en el mundo es la de San Diego (Estados Unidos). Ahí se encuentra a gente que vive en un mundo infantil".

"Hablan y visten como si fueran chicos. Recuerdo que en 2002 estaban por estrenar Episodio I, y había un viejito japonés, de 80 años, que se había disfrazado de Jedi... Hay un punto donde está bárbaro, y a veces se llega a un punto en donde te provoca cierto escozor", relata.

Mientras incorpora anécdotas de su viaje a la Meca de los comics, abre un álbum del que emerge un personaje bizarro: Un hombre de 40 años, obeso, con barba tupida, fumando un cigarrillo y con orejas de conejo rosas. "Cuando lo vi me pregunté: ¿Qué hago yo acá, con este tipo fumando un puro y esas orejas?", dispara entre risas.

COMIQUERIAS: POLITICA DE LA PRIVACIDAD

Más allá de las jugueterías, a las cuales suelen asistir mayores para comprarles regalos a los jóvenes, están las llamadas comiquerías, y cuya clientela es más abigarrada.

A ellas asisten desde adolescentes hasta adultos, desde curiosos hasta coleccionistas. Por eso, indagar en cuáles son los gustos y tipo de clientes al que se dirigen estos locales en La Plata era una cuestión obligada.

Sin embargo, ante el requerimiento del cronista y pese a la garantía de resguardo de fuente, distintos negocios del rubro se negaron a dialogar sobre el tema: "No es contra el medio ni en contra suyo. También vinieron una vez los de la TV, pero no hablamos. Nosotros nos dedicamos a satisfacer las necesidades de nuestros clientes, y lo que quieran ellos está bien".

A pesar de la negativa, Batic realiza un aporte importante, ya que entre 1992 y 1994 fue propietario de "Criptograma", una comiquería que estaba en calle 9 entre 48 y 49: "Al local iba gente que me pedía cualquier cosa. En una oportunidad un abogado me pidió que le dibujara unas martas, el material era de humor, sensual y pornográfico. Eran animalitos haciendo lo que hacen los adultos. Y había personas que no se perdían un número".

Además, reconoce que "casi todos los clientes compran para ellos y no para chicos. Los coleccionistas son gente grande. La mayoría tienen 35 años para arriba. Hay tipos que guardan los muñecos y otros que juegan con ellos".

PADRES AL DIVAN

La psicóloga Mariani aclara que "no necesariamente" un padre que atesore juguetes padece el síndrome de Peter Pan: "Puede coleccionar objetos infantiles basados en un punto de vista artístico o por lo representativo que son de una evolución socio-histórica. Pero que juegue con ellos insistentemente es significativo".

Los padres que tienen conductas infantiles "son festejados por sus hijos cuando éstos conservan la edad apropiada para compartirlos. Pero al entrar en la adolescencia, todos los hijos comparan a sus propios padres con otras matrices y es ese el momento en que notan la diferencia".

Según Mariani, los adultos identificados con este síntoma "necesitan de apoyo psicoterapéutico para superarlo, ya que no pueden sostener una represión tan fuerte por sus propios medios. Necesitan hacer el pasaje al juego adulto a través del deporte u otro tipo de juegos que tome aspectos intelectuales, sociales".

El crecimiento físico no siempre está ligado al intelectual, y las actitudes lúdicas de un mayor tampoco están referenciadas directamente con las de un niño. Aunque ciertas regresiones tienen, sin duda, una cita pendiente con Freud.

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