El 4 a 2 dejó cosas para el análisis: en primer lugar, el equipo se sobrepuso a la adversidad de errar un penal y de que le empataran dos veces el partido, además con el 2-2 en la hora. No es poco para un equipo del que no solamente se dudaba en lo futbolístico, sino también en el aspecto emocional.
Una mala para tener en cuenta: el partido debió terminar 2 a 1. Ventaja + Olimpo con uno menos= control de pelota, ese que Gimnasia, acelerado, nunca tuvo. El cariz de la victoria le aporta mucho a futuro, tal vez ese valor agregado lo convierta en partido bisagra, pero no debió sufrir tanto para ganar.
Este tornado no arrasó a tu ciudad, pero es mejor hablar de ciertas cosas. Diego Alonso en una pierna es importante, por eso jugaba. Hoy, apenas un poquito mejor, gritó por duplicado, simplemente por estar ahí, abajo del arco, donde otros no están. Suma afuera de la cancha, pero aporta mucho adentro desde lo anímico y lo posicional. Hizo goles, es la simbólica figura de la tarde. (¿Por qué San Esteban no quiere patear más penales?). Perdón, si esto fuera un comic, ese sería el globito del pensamiento.
Buen partido de Álvaro Ormeño, aunque marque poquito. Queda claro por qué juega Escobar, siempre dando un poquito más. Bien Piatti en el primer tiempo, desaparecido en el segundo. Por ahí anda el podio. Y Domínguez pasó en 60 segundos de Devoto a la gloria, de un penal infantil a desatar un grito de locura.
Ya sé, muchos dirán "por fín arriesgó Sanguinetti". Tal vez, demasiado. Este equipo no dá seguridad y el cambio de Cuevas por Yedro aportó mucho en el juego y en el mensaje a los jugadores ("Vamos al frente, hay que ganar"), pero también su buena dosis de desequilibrio, porque marcan de verdad San Esteban-Civelli, Escobar y pará de contar. Excelente como recurso para forzar el juego, el 4-3-1-2 de movida con estos nombres, muchachos, por ahora no.
Cosas de este futbol histérico y de la tiranía de las estadísticas, Guillermo Sanguinetti pasó de la cuerda floja a una racha de tres sin perder. Si en Banfield las cosas no salen, que nadie piense que con los jujeños se juega algo más que tres puntos. Cambiar por cambiar no sirve, este proceso tiene que ser apuntalado. Achicar el margen de error. Y mejorar, no hay dudas.
En la semana, hablamos sobre el Bosque. Hoy, todo el mundo duerme tranquilo.
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