Este equipo está para un psicólogo, para una bruja, o para rezar. Qué cada uno elija su tratamiento. Pero es imprescindible un giro de 180º. Las cosas así no pueden seguir. Juegue bien o mal, por el arquero, el árbitro, los postes o mandato divino, pierde. Siempre pierde.
Muchos dicen Sanguinetti no. Perfecto, es válido. Pero dicen también que no transmite y Troglio que transmitía más que una radio perdió un clásico 7-0. Maturana tenía experiencia, Falcioni oficio. Y?
Ahora ya está. No importa Muñoz, Pacho y su diagnóstico, Gisande, el no del mellizo. Ni siquiera Quinteros. De aquí en adelante, ¿cómo sigue esta película? Porque puede formar el "dream team", pero está haciendo equilibrio a 30 metros de altura y ya el cable se convirtió en hilo de coser.
Un clásico. 90 minutos. Mucho más que un resultado. Sanguinetti dijo "sabemos como jugar un clásico". ¿Los jugadores entenderán?¿Comprenden el momento y la situación?
Ya no importa la herencia recibida. 13 puntos, 14 partidos. 43 fechas por delante. Que el hincha no se encuentre en un año gritando "El lobo no se va".
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