Magnasco y Baikouzis se dedicaron a la reconstrucción de los mapas del cielo correspondientes a 50.000 noches de los 135 años que van del 1250 al 1115 a .C. La investigación reabre el debate sobre si los hechos narrados en La Odisea ocurrieron realmente, en un trabajo que ha tenido una gran repercusión en medios de comunicación internacionales tales como "Los Angeles Times", "New York Times", "The Guardian", "The Telegraph", "The Independent", etc, y en revistas especializadas tales como "Science Magazine", "New Scientist", "Science News", "Scientific American", "National Geographic" y otras.
Baikouzis se desempeña como colaborador en el Proyecto Observatorio, un plan de difusión de la Astronomía de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, y su tarea consiste en el desarrollo de mapas del cielo e instrumentos didácticos muy útiles para la enseñanza de conceptos astronómicos tales como la medición del tiempo y el movimiento de las estrellas en el cielo, entre otros.
"Homero -señala Baikouzis- brinda un primer esbozo de cómo era el universo conocido, en La Ilíada y La Odisea. A los planetas no se los nombra por su nombre propio, al único que se lo nombra como el astro que anuncia la madrugada es Venus y se lo llama 'eosforos' (eos: madrugada y foro: que trae). Homero consideraba a la tierra plana, rodeada por el río 'Océano'. Creían que el sol bajaba y se trasladaba debajo del horizonte en una barca y volvía a subir".
Y con respecto a los comienzos de la investigación, señaló que "ya había leído acerca de un eclipse solar que había tenido lugar en el período micénico, unos 1200 años a.C., período en el cual se encuentra enmarcada La Ilíada y la Odisea. Luego me asocié con el doctor Marcelo Magnasco, de la Universidad Rockefeller, a quien le interesó el trabajo del eclipse y Homero, y así empezamos. Mi aporte fue a partir de un término que utiliza Homero para describir la oscuridad que sobreviene durante la ocurrencia de un eclipse total. El término se llama 'epidedromen' y significa en su segunda acepción, atacar sorpresiva o repentinamente, y así es como se aprecia la pérdida de luz durante un eclipse total".
En su trabajo de reconstrucción de los mapas del cielo, Magnasco y Baikouzis encontraron no solo que el eclipse mencionado en la obra existió, sino también una serie de coincidencias que revelan en la obra un conocimiento astronómico notable por su precisión. Se verificaron constelaciones, fechas en las que se menciona que hay luna nueva y hasta las posiciones de Venus y Mercurio. Aunque, según señalan los científicos, "las coincidencias no alcanzan para probar que la historia relatada en la Odisea sea verdad".
Fuente: Alejandra Sofía. Observatorio UNLP
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