Esta tarde Gimnasia hizo su primera práctica de futbol en Maldonado y Guillermo Sanguinetti sorprendió con una modificación del dibujo táctico que parece haber llegado para quedarse: 4-2-3-1, el esquema que surgió en Europa hace unos años y utilizó en algunos partidos Diego Simeone en River.
En el arco, Gastón Sessa. Línea de 4, por ahora inamovible con Álvaro Ormeño, Jorge San Esteban, Ariel Agüero y Marcelo Cardozo. Dos medios que saquen la pelota limpia, hoy Andrés Alderete y Luciano Aued. Otros tres para atacar: Ignacio Piatti por derecha, Mariano Messera por el centro y Juan Cuevas por izquierda. Y un referente de área, posición en la que alternaron Diego Alonso y Roberto Sosa.
El sistema tiene pros y contras. A favor, el equipo logra jugar con Messera como eje, juntándose con Piatti y Cuevas. Y Ormeño pasa, para dejar un 3-2 en defensa y apuntalar con los volantes a esos cuatro jugadores de perfil netamente ofensivo. En contra, falta un volante central batallador, con despliegue y que nunca pierda el orden. Y hay que elegir entre el Tornado y el Pampa, no hay lugar para los dos en el sistema.
Estos no serán los nombres del campeonato. Falta un central zurdo para hacer dupla con Agüero, por lo menos a priori. El 3 que llegue será titular. René Lima jugará por Aued y se busca un compañero. Y es evidente que Leandro González era ideal para jugar en el lugar que hoy ocupó Pipino y no será fácil encontrar otro nombre para esa característica de volante-delantero.
Así trabajó Sanguinetti. 40 minutos de táctico parando la práctica en cada jugada. Y media hora de futbol de alta intensidad, con cancha más chiquita y el mismo dibujo, con la obligación de jugar por el piso y a dos toques. Este último ensayo fué 2-0 con goles de Agüero -fuerte, firme, bien- y el Pampa.
La semana próxima fútbol, el lunes con un equipo de Maldonado, el jueves con el sub 20 uruguayo y el sábado con Liverpool. Y cinco más para jugar en La Plata, por lo menos esa es la intención del cuerpo técnico.
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