Está claro que en el segundo tiempo Gimnasia no era el de la primera etapa. Que Piatti no pasaba como quería, después de enloquecer a Juan Fernández durante 45 minutos. Pero era una llave, explosión, cambio de ritmo. Martinena por Piatti era un cambio destinado a salir mal, un cambio para hacerse insultar. Para poner, gratis, la cabeza en la guillotina.
6 puntos de 15. Un equipo que empata demasiado. Que juega 45 minutos buenos o muy buenos, pero sin continuidad en el desarrollo de los partidos. Principalmente, un equipo que no hace goles. 4 goles en 5 partidos(Villar, Alonso, Niell, Piatti) habla a las claras de falta de gol. Aún peor, cuando el equipo juega bien genera pocas situaciones. En las primeras fechas, Sosa no erró goles increíbles. "Claramente yo tengo que meter goles, no busco excusas ni miro para otro lado. Tal vez no he tenido muchas para decir 'que goles me he comido' pero está claro que tengo que empezar a convertir", dijo el Pampa en la semana. Hoy también es válido: al equipo le cuesta una enormidad poner a Sosa en situación de gol.
Sin ese cambio, Sanguinetti tranquilamente podría pensar que el trabajo empieza a dar frutos. Jugada preparada, Lima pasa, Messera toca, derechazo de Piatti y a cobrar. A los 5 minutos parecía, por fín, una noche tranquila. Después, siempre alguien se equivoca, 1 a 1, nervios, Maldonado que se expulsa solo, murmullos, ansiedad, pitazo final, silbidos, "Andate topo". La sucesión habitual de los últimos tiempos.
Ahora, a Victoria a cantar idem después de 1 año. Juego una opinión: este plantel se tiene que salvar, por la simple ecuación calidad-cantidad de jugadores. Con Sanguinetti o con Pluto en el banco de suplentes. Cambiar ahora sería un error. Obviamente, los números de la era Sanguinetti son impresentables. Este inicio de campeonato, si bien pobre, no lo es. Ahora, necesita ganar para que el clásico no sea un límite.
SUSCRIBITE a esta promo especial