¿Para que tanto esfuerzo? Quienes pasaron la noche en el Bosque (¡otra que el proyecto Blairwicht!) se fueron con las manos vacias. Los que llegaron a la mañana, se colaron y estarán en la cancha o harán unos mangos en la reventa. De todos modos, hay que bucear más allá de la ineptitud y la desorganización.
El origen de esta historia es que en el modernísimo estadio de 32 y 25, el visitante lleva menos gente que en las canchas de Gimnasia y Estudiantes. "La seguridad", "lo acordaron el COPROSEDE y AFA", "ayuda a un operativo eficiente" son las frases hechas que se escuchan una y otra vez. Omiten marcar que quienes verdaderamente hacen de esto un negocio, los barras, ingresan a cada partido hayan dos mil o 50 mil entradas, incluso por puertas especiales. Así, la seguridad la maneja cualquiera. Menos mal que no tienen a cargo la seguridad vial, porque para bajar el índice de accidentes prohibirían los autos...
Después, la culpa del organizador. Algo que pasó y pasa en cada club. Algo que en Gimnasia pasó y pasa, sea presidente Delmar, Domínguez, Gliemmo, Muñoz o Gisande. Nunca salen a la venta por ventanilla la cantidad de entradas anunciada. Protocolo, barras, filiales, agrupaciones, compromisos de los dirigentes, compromisos de los dirigentes del club organizador, familiares y amigos de los jugadores...una lista interminable. De todos modos, aún si todo esto se blanqueara, el problema subsistiría: hay pocas entradas para mucha gente.
Ahora, el otro problema es "desorganizar la venta". Si se sabe que saldrán a la venta pocas entradas generales, que los hinchas están dispuestos a acampar, que mucha gente se quedará afuera del partido, ¿es mucho pedir un operativo serio? Gimnasia cometió un error, no quiso pagar un operativo de 65 efectivos, con 300 metros de vallado. Resultado: 14 policías que llegaron cuando la venta ya había comenzado. Bien, pero ¿no podemos esperar de la policía seguridad más allá del pago del adicional? La respuesta la tenemos todos los días, con dos o tres negocios que hacen una "vaquita" para pagar un vigilante, la única forma de evitar un robo diario. El Estado no está, no nos garantiza la seguridad cuando caminamos por la calle, ¡y después nos hablan de "garantizar la seguridad en los estadios"!
Vergüenza es la palabra que mejor define está mañana en el Bosque. Las responsabilidades están repartidas: COPROSEDE, Gimnasia, policía...hinchas. Con una mano en el corazón, ¿cuántos de los que hoy se quedaron afuera dirían no a una entrada conseguida "por zurda"? Así vivimos.
Este circo no cambia más. El COPROSEDE seguirá con su política de "acordar" con los que se portan mal y espantar a los hinchas verdaderos. Los policías harán cola para cobrar 30 segundos después del pitazo final del árbitro para irse rápido. Los hinchas tendrán su argentinidad al palo: somos de un lugar santo y profano a la vez, mixtura de alta combustión. Los periodistas nos horrorizaremos y nos olvidaremos con los goles del domingo hasta dentro de seis meses. ¿Y Gimnasia? Reflejos antes, explicaciones después. Los dirigentes tienen la responsabilidad de cambiar, para que esto no vuelva a suceder.
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