Cuando hablamos de [Rec] hablamos de las formas, la cámara en mano, el falso documental (programa de televisión aquí), la textura real de lo digital, la naturalidad de las actuaciones. Pero se trata de “una de zombies”, o sea, temáticamente parece alejarse de esta realidad en estado puro que se propone ya que no es cotidiano ver muertos a la vez vivos correteando por la calle (por lo menos no médicamente hablando). De todas maneras, funciona, hay tensión, da miedo.
¿Entonces, algún determinado tema es pertinente a una determinada puesta en escena? En todo caso, el espectador reacciona frente a diferentes lógicas internas. Teniendo en cuenta que en general la opinión es que esta segunda parte no funciona como la anterior podemos sospechar que la información concreta sobre la posesión demoníaca anula a medias lo documental. ¿Hasta dónde el espectador soporta la hibridación de géneros? Alguna cuestión parecida sucedía con la miniserie argentina Tumberos. Después del camino trazado por Okupas el público accedió de buen modo a la veracidad enfrascada de las cárceles. Pero a esto se le añadieron motivos místicos y fantásticos que no dejaban a la gente enamorarse por completo del programa.
El 10º festival Buenos Aires Rojo Sangre presentó su documental Rojo Sangre: 10 años a puro género. Allí podemos ver a realizadores y críticos peleando contra no se sabe muy bien qué o quién para que den lugar al cine de género. También allí podemos asombrarnos al ver evidenciado que los efectos especiales alcanzaron un alto grado de perfección. Sin tener en cuenta el típico prejuicio denostador a lo propio, nos preguntamos por qué las películas de terror nacionales no generan expectativas, como sus propios realizadores y productores también se preguntan. Tal vez el cómo resulta poco indagado. Asuntos cinematográficos pendientes que, nos gusten o no, sí existen en [Rec], aunque esperanzadoramente también existen en películas como Habitaciones Para Turistas, y por esto su importancia.
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