En el primer tiempo, golpe por golpe, estaba más cerca de perderlo que de ganarlo más allá de que el golazo de Chirola lo puso en ventaja. En el complemento, con un partido más "feo", trabajo, con menos espacios, el equipo de Leonardo Madelón mejoró y hasta fue un poco más. Cuando muchos en las tribunas firmaban el empate, el anticipo del paraguayo Maldonado generó el grito sagrado, el desahogo de miles de triperos.
Así como la semana pasada el espantoso partido jugado en Newell's no debía generar dudas acerca del camino trazado, esta linda victoria -de esas que por sufridas se disfruta mucho más- no tiene que tapar groseros errores defensivos, desatenciones e ingenuidades que hacen perder puntos. Y Gimnasia no tiene margen de error.
Fabián Rinaudo jugó otro muy buen partido y convirtió su primer gol. Hoy, cual Mascherano para Maradona, en Gimnasia es Rinaudo y 10 más. Después, un señor arquero como el Gato Sessa, Chirola al servicio del equipo y nada más. Madelón tenía ahorros en el banco: el hambre de Cuevas y la presencia de Teté González aportaron lo suyo para ganar el partido.
Después, casi todo para olvidar. Los laterales con enormes problemas en la marca (más visible lo de Ormeño, tal vez peor Graff), mal Niell, Piatti ausente, Messera nada, Sosa muy solo y peleado con la pelota. El Lobo perdió la seguridad defensiva que tenía en el torneo pasado y debe recuperarla. Y no encuentra creación de juego, donde Piatti está obligado a tomar la bandera.
Tres puntos al bolso. Perdió Gimnasia de Jujuy, que está cada vez más lejos. Rosario Central está cada vez más cerca, quedó a tres puntos. Racing se está metiendo en problemas. Atención, ganaron mendocinos y tucumanos. Gimnasia ganó un partido imposible y está en descenso directo. La tranquilidad es esencial: cuiden el corazón porque quedan 17 partidos infartantes.
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