La audiencia estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 4 de San Martín que si halla culpable al imputado Eugenio Vilela podría condenarlo a 40 años de prisión, tal como lo solicitó la semana pasada la fiscal de juicio Amalia Belaunzarán.
Al igual que las querellas, la representante del Ministerio Público le imputó al sindicado asesino los delitos de "homicidio simple, dos hechos, y cuatro en grado de tentativa, en concurso real con portación ilegal de arma de guerra".
Por su parte, la defensa pidió al tribunal que declare "inimputable" a Vilela, al sostener que al momento del hecho sufrió un "trastorno mental transitorio", que le impidió comprender la criminalidad de sus actos.
En sus últimas palabras del proceso, el acusado dijo a los jueces Adriana Mónica Di Benedetto, Julio César Giorgio y Marta Rodríguez, que no sabía "lo que había hecho" y pidió perdón.
Testimonios coincidentes
Vilela llegó preso al debate, acusado de haber asesinado a balazos a Luis Isaac Arias López y Pablo Galazzo, y de herir a Luis Ruggieri, Jorge Gerón, José Laborde y Juan Rodríguez, todos miembros del directorio de la empresa de colectivos "La Primera Grand Bourg SA", del que el imputado también había formado parte.
En la primera audiencia del debate, Ruggieri y Gerón, por entonces presidente y vice de la firma, respectivamente, contaron ante los jueces que vieron como Vilela empezó a disparar en medio de una reunión de directorio.
"¡Pará, no tires más!", recordó Gerón que le dijo al acusado. Por su parte, Laborde, quien era pro tesorero, y Rodríguez, hijo de uno de los socios, dijeron que no vieron cuando Vilela les disparó porque estaban de espaldas, aunque aseguraron que fue el acusado porque era la única persona armada en la reunión.
En otra jornada del debate también declaró una mujer que presenció el momento en que el acusado se entregó a la policía, poco después de los homicidios de Arias López y Galazzo, quienes se desempeñaban como contador y tesorero de la firma.
La testigo contó que vio a Vilela acercarse hasta un efectivo con la pistola en la mano y le dijo: "Me acabo de mandar una gran cagada". Para las querellas, este testimonio fue importante ya que derribó la hipótesis de la defensa de que Vilela no recuerda nada de lo ocurrido.
En ese sentido, salvo los peritos de la defensa, los médicos psicólogos y psiquiatras oficiales y de las querellas, aseguraron que el imputado pudo comprender lo que hizo y, por lo tanto, es imputable.
El hecho ocurrió el 3 de mayo de 2006, cuando Vilela ingresó al edificio administrativo de la empresa, situado en Muñoz 2257 de San Miguel. El ahora acusado, que había sido socio de la empresa de colectivos hasta fines del 2005, cuando se desvinculó de la firma, irrumpió en una reunión de directorio en el primer piso y disparó con una pistola nueve milímetros contra sus ex socios.
Tras el ataque, el agresor huyó, pero pocos minutos después fue detenido en la plaza de San Miguel por efectivos policiales.
SUSCRIBITE a esta promo especial