Cuando vi Corre Lola Corre estaba acompañado por una hermosa chica. La verdad que la película me desagradó bastante y para sumar a mi desgracia esta chica confesó, al terminar de verla, que era la mejor película que había visto en su vida. Se convirtió rápidamente en su preferida.
10 años después, al ver Agente Internacional me acordé de mi conveniente silencio. Ahora lo puedo decir: no me gusto para nada Corre Lola Corre! Pretenciosa y para nada cómica como el pelo de su protagonista.
Y, en verdad, empezaba a disfrutar de esta nueva película de Tom Tykwer (un poco de Naomi Watts siempre hace bien) pero a medida que el guión mostraba sus garras se fue desbarrancando toda ilusión. Después de construir el mundo sutil de los “asesinos de guante blanco” una escena de acción desproporcionada y pretenciosa caprichosamente en el Guggenheim de Nueva York lo destruye todo. Prefiero ver al museo en Hombres de Negro, donde su aparición no es sólo para el diseño del afiche.
Tal vez, el costado oscuro y trágico del mundo financiero (aunque por supuesto el villano que confeso tenía que ser comunista), donde un político afirma que los únicos que ganan las guerras son los que se quedan con las deudas de los países, o sea los bancos, le de un poco de atractivo al film
La triple repetición del clásico recurso sorpresivo que consiste en que: cuando algún personaje esta a puntando a otro con una pistola, se escucha un disparo pero resulta no ser de esta primera, empieza a cansar, como empiezan a cansar los terceros 20 minutos que tiene Lola para correr.
10 años después, mejor decir que callar.
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