¿Cómo explicar que vale la pena ver esta película a pesar de que tenga los defectos más temidos de toda película de catástrofe Norteamericana?
Para introducirnos a la historia y a los personajes un niño de no más de 10 años le empieza a dar consejos de vida nada más y nada menos que a Nicolas Cage (con suficiente cara de experimentado, aquí con un poco más de pelo). Ya llega la hora en que las películas revean eso de que los niños son más inteligentes que los grandes. ¿Desde cuándo un nene tiene más razón que un adulto en todo? Como dice inteligentemente Bill Paxton en Alien, el regreso: “¿Por qué no la ponemos a cargo?” refiriéndose a la pequeña Rebecca. No parece ser esa la solución a nada. Los niños deben ir en el asiento de atrás, gritando y molestando como en La Guerra de los Mundos.
Pero lo cierto es que la película poco a poco va perdiendo estas pavadas que no aportan jamás al guión y empieza a transitar caminos más oscuros aunque recorriendo siempre lugares comunes que esta vez resultan.
Un gran plano secuencia en una tragedia aérea (que lamentablemente parece no tener nada que ver con la cámara que se utiliza en el resto de la película) nos empieza a adentrar en ese mundo penumbroso del Cuervo y Ciudad en Tienieblas, que también actuaba lateralmente en Yo, Robot. Tal vez más interesante en este último ejemplo. Un mundo colorido y computarizado donde hay algo oculto que es un bajón, un malestar que no se sabe bien qué es, algo que incomoda sin fuente manifiesta.
En todo caso, Cuenta regresiva es más explícita, con escenas y planos prescindibles para una más rica interpretación, con un final no tan esperado. Aunque tal vez se queda a mitad de camino, hay que verla pensando en que todas estas películas no tienen que ser como la indigerible El día que la tierra se detuvo (2008) y también planeando qué vale la pena hacer estos últimos días que nos quedan de vida. Dengue, gripe porcina, terremotos… El Apocalipsis se nos viene encima en un camión a 400 km/h con una cerveza en la mano!
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