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¡Vive!

Por Redacción

     Así gana un equipo de hombres. Gimnasia defendió todo lo que pudo, cuando Vélez atacaba por todos lados. Manejó bien la pelota y además tuvo el desequilibrio de Cuevas. Pero, principalmente, los jugadores dejaron todo. Al 100%. Por eso,las broncas y los silbidos se convirtieron en aplausos incondicionales. Gimnasia espantó la mufa y rompió el maleficio en un gran partido la noche menos pensada.
     Hay palabras para definir a Cuevas, Chirola, Teté, Rinaudo. No las hay o es difícil encontrarlas para describir la conmovedora entrega de un EQUIPO inferior a su rival que por solidaridad y convicción empardó el juego para después aportarle el plus de las individualidades. Y además, conservó la ventaja sin meterse excesivamente atrás. Fue ambicioso. "No suda los campos de juego, los riega con su sangre" fue alguna vez la definición sobre Alfredo Di Stéfano. Hoy, esas palabras sirven para explicar a Gimnasia.
     Después, el uno por uno. Pipino Cuevas jugó un partido soñado. Enloqueció a Vélez, encaró y pasó y además liquidó el pleito con una buena definición a una excelente jugada colectiva. Sebastián Romero es inteligencia y entrega, el jugador que mejor interpreta el momento, que sufre día a día todo lo que Gimnasia se está jugando cada fecha. Tercer lugar del podio -va en gustos- para Esteban González, quien jugó un segundo tiempo perfecto. La presión de Teté y Rinaudo desapareció de la cancha a Víctor Zapata y con él a gran parte del juego que creó el equipo de Gareca en la primera mitad.
     Nombré a Fito Rinaudo. Parece que deja pensar al rival, lo espera y lo "come". Está dejando huella en Gimnasia y no pasa desapercibido para el fútbol argentino. Ya sin podio, hay que anotar un muy buen partido de los zagueros centrales, especialmente del paraguayo Maldonado cuando la cosa venía mal barajada. Mariano Messera se animó más, un día de estos Ormeño va a hacer un gol histórico, Cardozo cumplió (tiene con qué dar más) y Sessa dejó alguna duda en un par de centros.
    Para el final, el Tornado. Confianza ciega. Personalidad pura. Un guerrero. No fue figura. No está en el podio. Jugó de menor a mayor. Hasta parece fragil físicamente. Sin embargo, estuvo en las jugadas de los tres goles y Montoya le tapó un mano a mano. Así como el primero es medio gol de Cuevas, el segundo es una patriada del uruguayo. A Diego Alonso todavía le queda alguna alegría guardada...
     Ahora, a esperar Racing-San Martín. A pensar en el viaje a Tucumán. Gimnasia se siente cómodo con los equipos que juegan y se brindan (Lanús, Huracán, Vélez) y los tucumanos son otra cosa. Partido cerrado, sin espacios, con miedos. Esos miedos que hoy no aparecieron por el Bosque, fantasmas que estos jugadores solamente pueden desaparecer sumando. Triperos, a descansar y disfrutar. Volvió Gimnasia.




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