Gimnasia jugó en el Brigadier López un partido horrible, el Lobo jujeño fue al frente, se jugó todo los 90. Los errores de Maldonado resaltan el gol de Iuvalé. Hoy no se habla de Iriarte sino de Pezzuti. Valen más los puntos que no sume San Martín que este final de torneo de Gimnasia, por eso la alegría de esta tarde. Ojo, alegría que no significa salvación.
Los números son claros. Si los tucumanos no ganan los dos partidos, descienden al margen de los resultados del equipo de Madelón. Gimnasia todavía puede alcanzar o superar a Godoy Cruz, pero si los mendocinos suman apenas 1 punto (River y Central) se salvan. Y no hay que abusar, si Central se escapa definitivamente, no estará tan mal (NOB jugará frente al Santo sin presiones). Después del pitazo final del 5 de julio, dos partidos a suerte y verdad serán otra historia, casi seguro frente al Pirata cordobés.
Ahora, tranquilidad. No hay que contar los pollitos antes de que nazcan. Nada de "Aguante Gimnasia de Jujuy" al estilo Llama que llama. Nada de Iuvalé ídolo ni querer -súbitamente- ir de vacaciones de invierno siguiendo el lema "Viva Jujuy". Gimnasia respira. Está vivo.
Este ya no es un blog de fútbol. Hay que seguir sacando cuentas. Hasta el 5 de julio, es el blog de Adrián Paenza. Las matemáticas están ahí.
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