No cambio una coma de lo escrito sobre este plantel a los largo de este año eterno. Estos jugadores no merecen irse a la B. Si se salvan, leerán con orgullo palabras como "milagro" y "hazaña" en los diarios del lunes. Tendrán el trampolín justo para empezar a hablar de "finales ganadas", para tratar de alcanzar objetivos importantes. Si el 12 de julio termina siendo luto, serán como aquel Dardo Garrido creado por Fontanarrosa que "in eternum" debía construir por sí solo un templo gigantesco que causara asombro y cada vez que estuviese a punto de concretar su maravillosa obra, debía derrumbarla de un golpe para luego comenzar de nuevo.
El desafío comienza a las 4 y media de la tarde. Noventa minutos de fútbol no cambian la vida por más que el descenso sea lo más parecido que existe a la muerte y que Gimnasia sepa de resurreciones. El descenso no mata pero destruye. Si pasa lo peor, es lo PEOR, un retroceso enorme para el club. Si zafa, un año como este...Nunca más. Termine bien o mal esta película de terror, habrá lágrimas. Fuertes, unidos, abrazados, poniéndole el pecho a lo que venga, los triperos merecen empezar a escribir una historia diferente.
A todo o nada, los once de Gimnasia serán Gastón Sessa; Álvaro Ormeño, Rubén Maldonado, Ariel Agüero, Luciano Aued; Mariano Messera, Esteban González, Fabián Rinaudo, Sebastián Romero; Juan Cuevas y Diego Alonso. Están concentrados además Pablo Bangardino, Jorge San Esteban, Lucas Landa, Marcelo Cardozo, Lucas Castro, Andrés Alderete, Milton Casco, Franco Niell, Juan Neira, Gabriel Martinena y Roberto Sosa.
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