Miyamoto Musashi fue un famoso samurai del Japón feudal del siglo XVII. Un guerrero que antes de los 29 años había vencido en más de 60 combates. Una leyenda, el mayor exponente de la cultura de su época. Sobreviviente de la batalla de Seki Ga Hara que costó 70 mil vidas en tres días. Se tejieron infinidad de historias acerca de él, que vivía dedicado a perfeccionar sus habilidades. Si hasta se dice que nunca tomaba un baño para no ser sorprendido sin sus dos espadas...
Se convirtió en el Kinsei, "Sacerdote de la espada". Era invencible. Una leyenda viviente. En sus últimos tiempos vivió como un ermitaño en la caverna de Reigando y escribió su legado, el "Libro de los 5 anillos". "Cuando se comprende el camino de la estrategia, no habrá nada más que no se pueda comprender, y se verá el camino en todo”. Más allá de ser una guía para aprender sobre táctica y estrategia, las grandes empresas orientales lo utilizan como bibliografía de marketing.
Diego Alonso es Musashi. Un guerrero. Un hombre que nunca se sintió vencido. Un enorme motor anímico para este grupo que muchas veces se vió en situaciones límites, obligado a matar o morir. No fue aquel Tornado que ganaba partidos solito hace ocho años, no hay dudas, pero levantó su imagen del primer semestre y se fue jugando. Pasó de suplente del suplente a estar a la altura del torneo más duro de los últimos 25 años. Y con gritos. Vitales. Inolvidables. "Voy a hacer más de un gol", dijo en la Bombonera y abrió el camino de la proeza del 12 de julio. Diego Alonso puede haber jugado bien o mal, pero no se guardó nada. La última gota de transpiración, la dejó en la camiseta azul y blanca. Más de una vez el Tornado dijo "Soy Musashi". En Gimnasia lo fue, sin dudas. Se va el más guerrero de todos. El que primero le puso el pecho al infierno. Se va un buen tipo, que sumó siempre. Hasta pronto, Diego.
Esta tarde Walter Gisande se reunió en Montevideo con Diego Alonso y le comunicó que Gimnasia no le va a renovar el vínculo contractual. La historia terminó como empezó hace más de 18 meses, cara a cara, y con tranquilidad de conciencia. El Tornado agradeció el gesto y el respaldo de los hinchas. Con 6 goles en 38 partidos (23 como titular) se cerró el ciclo del uruguayo como jugador. El futuro seguramente será Peñarol de la mano de Julio Ribas. Y seguramente también, regresará en otra función. Las puertas del club quedan abiertas.
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