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Up - Una aventura de Altura de Pete Docter y Bob Peterson

Por Redacción

          

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Ya se me habían empezado a enfriar los pies. Una molestia habitaba en mi garganta. Dolores de una persona vieja empezaban a dificultar mis articulaciones. Empecé a sentir una capa de frío por todo el cuerpo que en realidad no afectaba pero anunciaba la inminencia de la fiebre. Aún así entré al cine (claro está, esto fue antes de la psicosis por la gripe A).

En los primeros minutos de Up un niño admirador del gran aventurero Charles Muntz se topa con una chica de su misma edad. La niña usaba una casa abandonada como avión para sus juegos ya que resultaba ser admiradora del mismo aventurero. El amor los une en un montaje musicalizado que pasa de su boda a enterarnos que no pueden tener hijos y llega a la muerte prematura de ella. Esta  animación de Pixar (que no abusa del efecto tridimensional sino que simplemente parece pertinente para este) se saca la carga de ser “dirigida a los chicos” y parte de una historia terriblemente triste y, si se quiere, adulta que tiene que ver con el paso del tiempo, otra historia terriblemente triste.

A esa altura, por el llanto, se me habían empañado los anteojos 3D pero había cesado mi enfermedad, o por lo menos me la había olvidado; me había curado. Fui cautivado por algo en la película. Como el señor Fredricksen de niño, cuando se enamora de su vecinita y pronuncia un pequeño “uoouh!”. No era muy linda y nunca se callaba, pero era encantadora por su pasión, por su Espíritu de Aventura (como  podría haber sido el subtítulo en castellano, que también es el nombre del avión del gran Muntz). De allí que cuando el pequeño Boy Scout, y nuevo accidental compañero de nuestro viejo protagonista, recibe la insignia casera que su vecina había regalado a Fredricksen en sus juegos, emite el mismo “uoouh!”. Porque vale más esta insignia de mentiritas que las de enserio, ya que a veces vale más el juego y la ficción que la utilidad. Por eso, frecuentemente, nos enamoramos también de las personas y de las películas por su espíritu de Aventura.

Remedios para la gripe: ver una buena peli (en casa) e ir en busca de aventuras (afuera).

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