En una conferencia de prensa, Leandro Cufré dijo:"Iba a empezar un poco más relegado y eso hoy por hoy no lo puedo tolerar. Quizá esta charla la debimos tener antes y podríamos haber evitado esta situación. Madelón me manifestó que él no me había pedido y yo lo entiendo, porque los jugadores que venían jugando lo hicieron perfecto. A esta edad yo no quiero esperar. Llegamos a la conclusión de que esto es lo mejor para Gimnasia y para mi. Estoy muy dolido y no voy a negarlo. Madelón en ningún momento me dijo que no iba a jugar, pero verme a mi triste -dos tres días, una semana o diez fechas- y contagiarle esa tristeza a Chirola o Mariano no me lo perdonaría. Seguramente la gente de Gimnasia me va a entender. Asumo la responsabilidad y la culpa que me corresponde. Es una decisión muy difícil y no va a haber vuelta atrás”.
Junto a él, estaba Leonardo Madelón: “Él va a entender estas cosas dentro de muchos años cuando esté en otra vereda o como entrenador. Cuando estaba de vacaciones me dijeron que tenía a Cufré y dije “golpe de jerarquía”. No es que no iba a jugar, pero él siente que tiene que ser titular y respeto a otros jugadores que venían jugando. Este es un grupo muy hermético y a mí me hubiera gustado tenerlo, pero tenerlo bien. Leandro me dijo en una práctica"tengo miedo de sumar mal o de restar si no me toca estar de entrada". Se tiraron las cartas ahí, podía ser que juegue en primera si hay lesionados o esperar todo el año. Es una decisión que tomó bien, frontal. No es que yo no lo pedí, como no voy a querer a un jugador internacional y de categoría. El mal entendido fue la situación cuando llegó. Primero habló conmigo, después con Gisande y con sus compañeros. Hay que aclararle a la gente que esto no rompe nada. Gimnasia está vivo, está bien. No va a manchar a la Institución. Gimnasia sigue viviendo, Lea también y si no es ahora será en otro momento”.
Walter Gisande tomó la palabra adelantando que mucho no había que agregar ya que habían dicho lo suyo los protagonista. “A Leandro le deseo lo mejor, él sabe que este es su club. El sabe como piensa esta conducción de sus ídolos. Será no un adiós sino un hasta pronto porque tengo la convicción de que todos los jugadores que representaron a Gimnasia tienen que volver para jerarquizar esta Institución. El fútbol tiene estas cosas. Mucho más no puedo ahondar, lo conozco a Leandro hace tiempo y sé de sus fuertes convicciones y cuando toma una decisión es difícil que dé marcha atrás. veremos que le depara en el futuro en lo que respecta a Gimnasia.”
Así, en una conferencia de prensa que trató de salvar las apariencias (no se van a llamar para Navidad Cufré y Madelón) se perdió un ídolo de Gimnasia. Se equivocaron todos. No hay inocentes en esta novela. Cufré no quiso esperar, tuvo la soberbia de quien se sabe mejor que los demás. También, creo que no se sintió valorado, que Madelón no le dijo "quedate que la vas a romper". Madelón es el DT y protegió su autoridad, al precio de perder a un jugador que en el día a día lo hubiera impactado. A un jugador que, más allá de tener la línea defensiva completa (¿y Danelón), se hubiera ganado el puesto. Walter Gisande no pudo o no supo acercar posiciones, no vió venir el tsunami. Algo que se podría haber arreglado entre cuatro paredes, terminó con un choque de egos con una sola víctima: Gimnasia.
Final de la película. Una situación que hasta lleva a pensar que el mellizo tiene razón (¿jugaría con Madelón?). El jugador que hasta tenía futuro dirigencial, nunca más se pondrá la camiseta de Gimnasia. Es más, tal vez no vuelva a pisar el club. Ahora no faltará el mala leche que diga "viste, estaba roto". O el otro que piensa que ya tiene contrato en Europa. Surgirán gisandistas, madelonistas y cufristas acríticos, que tratarán de llevar agua para su molino. Y el club ahí, esperando dar el salto de calidad que -parece- se empeña en evitar. No se fue un jugador, Gimnasia retrocedió institucionalmente. La unidad tripera es tan difícil que solamente se logra en situaciones extremas, de vida o muerte, como el 12 de julio.
Ahora lo único que falta es que firme Nereo Fernández.
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