Gimnasia mostró buenos 25 minutos iniciales, los mejores de Tucumán para acá. En ese ratito se encontraron bien Messera y Romero, Ormeño siempre fue opción de pase, los mediocampistas centrales recuperaron fácil, Stracqualursi siempre peleó...y en un horror defensivo -fuera de juego mal tirado, desorden, malos cierres- estaba 1 a 0 abajo. Desde ahí, Gimnasia nunca fue el mismo y Racing tuvo la chance de exponer su mejor argumento: deshacerse de la pelota. El gol de Chirola (bienvenido Sebastián) puso las cosas en orden: Gimnasia no debía perder, es más, hizo méritos para ganar el partido. Empatar con un equipo pobre como Racing no es el fin del mundo. En la temporada pasada el Lobo bajó a los tres primeros y después perdió con cualquiera. Es fútbol, no hay lógica ni caracter transitivo.
Puede parecer atrevido decir "Gimnasia mereció ganar", pero la única verdad irrefutable de la noche es que Jorge De Olivera fue figura. Y, con mucho -los primeros 25'- o poco, el equipo de Madelón lo convirtió en el mejor. Fue más ambicioso. ¿Debió arriesgar más? Con el empate muchos sentimos que podía, que Sebastián Ereros podía darle al equipo más que esta versión desteñida de José Vizcarra. Madelón eligió no arriesgar lo que tenía y reordenar el equipo después de dos cambios ofensivos como Aued por Cardozo y Cuevas por Messera. Para el hincha puede parecer poco. Puesto en los zapatos del entrenador, no está mal.
Sebastián Romero, Esteban González y Mariano Messera fueron los mejores de una formación sin grandes rendimientos individuales. Traca lucha para ser el punta titular. Los errores defensivos preocupan. La falta de gol mete miedo: Vizcarra ha mostrado poco aunque el DT lo respaldará como lo hizo con Sosa o más. A propósito del Pampa, parece demasiado que no esté entre los 18. Y hoy, Cuevas en este equipo debería ser titular.
Ahora este equipo tiene que ganar. Ahora, hay cuestionamientos que, más allá del horrible inicio de torneo, parecen excesivos. Gimnasia zafó de una enfermedad terminal cuando veía una luz blanca y una voz lo llamaba al final del túnel. Comparado con eso, esto es sarampión. No es conformismo, es sentido común. Gimnasia debe respaldar a un técnico que casi se va al descenso después de hacer 55 puntos, con el lastre de campañas de ¡40 y 36! Madelón debe llevar este proyecto hasta el final. Se equivoca como cualquiera pero nadie mejor que él para este plantel. Y a no olvidarse de que cambiar de técnico es el peor error que un equipo que pelea abajo puede tener. ¿Se acuerdan de Troglio, Maturana y Falcioni en un año? Eso, nunca más.
SUSCRIBITE a esta promo especial