Un primer dato: Gimnasia sabe a que quiere jugar. Lo hizo mal. ¿Son estos los intérpretes para el juego que pretende Diego Cocca? No lo sé. Sí es claro que a este equipo le cuesta salir jugando desde el fondo y que adelante sigue estando su mayor déficit. La primera presentación de Casas no fue auspiciosa, todos saben las características de Stracqualursi -duda para el clásico- y Vizcarra duró menos de 20 minutos. Hoy, Gimnasia necesita que Álvaro Navarro sea casi un clon del Turbo Vargas en cuanto a efectividad. ¿Podrá?
Algunas sensaciones: Gastón Sessa dejó algún rebote largo, feo, pero no tiene responsabilidad en el gol. Fusilado desde 5 metros, tapó el cabezazo de Salinas y el final de jugada parecía exigirle algo más, pero más allá de que la pelota entró pidiendo permiso, Higuaín hizo lo que quiso desde al lado del arco. Sessa es el titular indiscutido: NO buscar un chivo expiatorio, un Carlitos, es en este momento casi una necesidad. Fue bueno lo de Patricio Graff en la vuelta y mostró cosas interesantes Diego Villar, aunque quedó la sensación que en los mano a mano, el momento exige apuntarle al arquero a la frente. Más, perfilado para su pierna hábil como entró el Pipa, especialmente en la jugada del primer tiempo (la única pelota interesante jugada por un pálido Hernán Encina).
El miércoles, el clásico. De más está marcar las diferencias entre uno y otro equipo. Gimnasia tiene que sacar lo que tenga, aflorar ese espíritu que históricamente a emparejado estos partidos. Y olvidarse del pasado: si los jugadores entran a la cancha con los últimos antecedentes en la cabeza, el final es anunciado...
Faltan 18 fechas. Demasiado para quitar apoyos, una vida para bajar los brazos. Aunque el desconsuelo sea el común denominador en este Gimnasia que hoy se lee en cualquier diario como el peor equipo en la tabla que mete miedo.
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